Los gritos de N. fueron los que alertaron a Melody. Esta joven tenía entonces 16 años y estaba de fiesta en una fábrica abandonada de Manresa junto a unos conocidos cuando oyó los chillidos de su amiga, que provenían de otra de las naves del complejo. Cuando la fue a socorrer, la chica se encontró con una perturbadora escena. "Estaban todos de pie sin pantalones. Vi a N. en el suelo y a uno de los chicos tirándosela", ha explicado la testigo en la tercera jornada del juicio de la conocida como La Manada de Manresa. La menor ha asegurado ante el tribunal que ella tuvo que intervenir para evitar que los siete acusados se deshicieran de ella después de la presunta violación. "La querían tirar a un río, pero me dejaron llevármela", recuerda.

La amiga de la víctima de la supuesta violación múltiple ocurrida el 29 de octubre del 2016 ha confesado ante el juez de la sección número 22 de la Audiencia de Barcelona que hizo hasta dos declaraciones falsas por miedo a posibles represalias por parte de al menos dos de los imputados. Según el testimonio de Melody, Bryan Andrés M.C. y Marco Antonio R.T. la amenazaron con hacerle daño a sus hermanos pequeños y con darle "tres puñaladas por chivata" si contaba a los Mossos d'Esquadra los hechos que presenció aquel sábado de octubre.

La botella

N. y Melody formaban parte del grupo de amigos que había decidido celebrar Halloween en la fábrica abandonada del Camí de la Torre d'en Vinyes en Manresa. Una pequeña parte de la veintena de jóvenes que pasaron aquella noche en las instalaciones empezaron a beber alcohol y fumar marihuana mientras jugaban al juego de la botella, que consiste en hacer que dos personas se besen de forma aleatoria. En el juego participaban tanto las dos chicas como el acusado Bryan Andrés M.C.. "Él tiraba la botella expresamente para que todos se besaran con N.", ha señalado la testigo.

A medianoche, los menores que se encontraban en la fábrica se fueron a sus casas y Melody acompañó a la víctima para reunirse con su tía. Tras convencerla de que la dejara quedarse a dormir con su amiga, las dos chicas volvieron a las instalaciones abandonadas y siguieron bebiendo y fumando junto a los siete acusados. En un momento dado, Bryan Andrés M.C. cogió a N. y se la llevó a una nave conjunta. "Ella se fue con él porque estaba enamorada", ha declarado la joven, que en ese momento ya comprobaba como el alcohol hacía estragos en su amiga.

15 minutos

Al cabo de un rato, Bryan volvió a aparecer en la estancia principal. "Me enseñó su reloj y me dijo que cada 15 minutos uno", ha asegura Melody, que en ese momento no comprendió a que se refería. Los imputados se levantaron y fueron por turnos hasta la habitación conjunta. Cuando la chica escuchó los gritos de su amiga, decidió acudir en su ayuda y se encontró con varios de los acusados masturbándose y a Maikel P.T penetrando vaginalmente a la víctima, que estaba en el suelo gritando "que no podía más" y llorando. Melody salió de la nave, pero se topó con Marco Antonio R.T.. "Me puso una pistola en la boca y me dijo que no contara nada de lo que había visto", ha relatado.

"Chupa" y "traga"

En ese momento, Bryan se le acercó y le pidió ayuda porque "no podía sacar a N. de ahí" y "todo se le había ido de las manos". La joven consiguió llevarse a su amiga de la nave hasta la estancia principal y la sentó en un sofá. "N. no sabía dónde estaba. No podía caminar", ha explicado. Entonces, se acercaron a ella Maikel y Bryan y la obligaron a practicarles una felación a cada uno. "Chupa. Traga", decían los acusados, ha afirmado Melody. Las dos chicas tenían miedo, así que se fueron con los dos imputados a casa de uno de ellos. "Me encerraron en una salita y escuché como le decían a Bryan que rematara él a N. porque había sido el primero", ha señalado la testigo, que asistió impotente a los gritos de su amiga.

El presunto abuso se alargó hasta que apareció la madre de uno de los acusados y las dos chicas pudieron irse a casa de Melody. Tras dormir apenas un par de horas, la víctima y su amiga volvieron a la fábrica a buscar sus móviles, que se habían quedado en las instalaciones. N. se tomó la píldora del día después para no quedarse embarazada. En la tercera vista del juicio de La Manada de Manresa, la víctima ha identificado a tres de los imputados como autores de un delito de abuso sexual y ha respondido con un "no recuerdo" a muchas de las preguntas de la fiscalía sobre los hechos y los implicados en los mismos.