José M.M. lleva casi tres años en una celda de la prisión de Brians I. El Juzgado de Violencia contra la mujer número 1 de Granollers decretó su ingreso provisional el 1 de setiembre de 2016 por intentar matar a su mujer clavándole un destornillador hasta ocho veces en el cuello y después prender fuego a la casa familiar en la Ametlla del Vallès (Barcelona). El hombre se ha sentado esta semana en el banquillo de los acusados y, pese a asumir los hechos, ha asegurado que no recuerda nada del momento de la agresión.

La entrada de José a la sala de vistas de la sección número 20 de la Audiencia Provincial de Barcelona este martes se produjo entre llantos y mensajes de ánimo. Las lágrimas eran de su madre, que no podía soportar la imagen de ver a su hijo esposado. Las palabras de apoyo eran de sus hermanos y amigos. Así de arropado se sentaba delante el magistrado, acusado de un delito de tentativa de asesinato.

Divorcio

Los hechos tuvieron lugar el 29 de agosto de 2016. José y su esposa Laura estaban en trámites para separarse y el hombre llevaba al menos un par de semanas viviendo en casa de unos amigos de la pareja. La mujer seguía residiendo junto al hijo menor de edad de ambos en la casa adosada del número 5 de la calle Gavina de la Ametlla del Vallès. El acusado tenía llaves de la vivienda y se presentaba de vez en cuando para mantener en buen estado el jardín. 

Sobre las siete y media de aquel lunes de verano, José llamó al timbre de la puerta. En ese momento, dentro de la casa se encontraban Laura, su hijo y el hermano mayor del acusado, que había venido a buscar a su sobrino para llevárselo a las fiestas patronales de su municipio. Al ver a su hermano, el imputado enloqueció y ambos empezaron a discutir. El motivo de la disputa era una llamada que habían mantenido durante la tarde, en la que José no dejaba que el tío del menor se lo llevara. La riña fue subiendo de tono y los dos hermanos acabaron a puñetazos.

Escopeta

"No era mi hermano realmente. Estaba como loco, tenía la cara desencajada y unos ojos...", señaló ante el juez el hermano del acusado, que decidió abandonar la vivienda tras la pelea. José entró dentro y se dirigió entonces a una de las habitaciones. Cogió la escopeta que guardaba en un armario y la estaba empezando a cargar cuando su mujer le paró los pies. El imputado salió corriendo y se fue de la casa tras coger el móvil de Laura. Volvió al cabo de una hora y llamó otra vez al timbre.

"No era mi hermano realmente. Estaba como loco, tenía la cara desencajada y unos ojos..."

Laura salió a recibirlo y, mientras le devolvía el móvil que tenía en una mano, con la otra sacó un destornillador que tenía escondido en la espalda y se lo clavó en la zona del cuello. "Fueron muchas veces. Era sistemático", recordó la víctima en el juicio. El acusado la apuñaló hasta ocho veces y continuó con la agresión después de que su mujer cayera al suelo completamente indefensa. El hijo de la pareja salió en defensa de su madre tras oír sus gritos y consiguió apartarlos. "Solo quería alcanzar la puerta para irme", explicó la víctima, que consiguió llegar hasta la entrada.

Incendio

José logró zafarse de su hijo empujándolo con violencia y agarró por el pelo a Laura mientras le clavaba el destornillador por la espalda. La intervención de un grupo de vecinos, que acudieron alertados por los gritos permitió separar a la pareja tras un forcejeo con la puerta y confinar al imputado dentro de la casa. Una vez en el interior, el hombre prendió fuego a tres habitaciones de la vivienda y utilizó un producto acelerante para avivar las llamas. Los bomberos lograron apagar rápidamente el incendio, que arrasó completamente con una de las estancias. José tuvo que ser hospitalizado por inhalación de humo y su mujer también fue ingresada por las heridas causadas, que le han dejado hasta seis cicatrices.

Memoria

"No me acuerdo. No sé qué me pasó", aseguró José al ser preguntado por los hechos. El acusado asumió ser el autor de la agresión, pero señaló que él solo veía a su hermano dentro de la casa y que no se despertó hasta que llegó al hospital. Pese a declarar que no puede recordar el incidente, el hombre decidió desde la cárcel dejarle a su mujer todo el dinero que tenía acumulado en las cuentas bancarias y renunció a la parte proporcional que le correspondía por la venta de la casa familiar, con la intención de indemnizar a la víctima.

Trastorno

Según han explicado este miércoles el psicólogo forense Manuel Ramos Garrido y el psiquiatra forense Carlos Alonso Gutiérrez, José podría haber padecido un trastorno disociativo en el momento en que se produjo la agresión. Este tipo de episodio transitorio se da cuando el sujeto es sometido a un alto nivel de estrés y se caracteriza por la pérdida del control del cuerpo por parte de la mente, que se traduce en una pérdida de la consciencia y en la realización de actos extraños y erráticos.

Los médicos consideran que José tiene inteligencia límite y que presenta un cuadro ansioso-depresivo

Los forenses argumentan que el acusado tiene un trastorno de personalidad no especificado, que entraría en concordancia con los problemas de adaptación social y de rendimiento escolar y laboral a los que ha tenido que hacer frente al largo de su vida el imputado. Además, los médicos consideran tras realizarle las pruebas pertinentes que José tiene inteligencia límite y que presenta un cuadro ansioso-depresivo. Estas características son factores de riesgo que aumentan las probabilidades de que alguien pueda padecer un trastorno disociativo, según los facultativos.

Implosión

La mala relación que llevaba manteniendo con su hijo el acusado, sumado a un inminente divorcio y a la fuerte discusión con su hermano habrían podido provocar -al parecer de los médicos- un episodio de pérdida de la consciencia y del control del cuerpo como el descrito. La combinación de los antecedentes de José y la situación de alto estrés a la que fue sometido podrían explicar la agresión, esgrime la defensa.

Teniendo en cuenta todas estas circunstancias, el tribunal de la Audiencia Provincial de Barcelona deberá pronunciarse sobre el caso. El fiscal pide en su escrito de acusación una pena de 29 años y 10 meses de prisión por los delitos de tentativa de asesinato, lesiones e incendio. Sin embargo, tanto la defensa como la abogada de la víctima han llegado a un acuerdo y reclaman cuatro años y seis meses de condena.