"Si vas borracha, pasan estas cosas". Es una de las respuestas que las dos agentes de los Mossos d'Esquadra habrían dado a una chica menor de edad que fue a denunciar que la habían violado en una discoteca de Blanes, en Girona. La chica ha denunciado que las agentes que la atendieron en una comisaría del Maresme se rieron de ella y no se creían lo que le había pasado.

Ahora, después de la queja que la joven ha presentado, los Mossos d'Esquadra han abierto una investigación por aclarar si las dos agentes actuaron de manera negligente, según han confirmado fuentes policiales a ElCaso.com.

Violada entre dos coches

Según publica el diario Ara, los hechos pasaron a mediados de junio. La chica fue agredida sexualmente por dos jóvenes mayores de edad en la puerta de una discoteca de Blanes un sábado por la noche.

La joven, que entonces tenía 17 años, había conocido a los dos chicos y habían estado charlando. Cuando uno de ellos se marchó al coche, el otro la agredió entre dos vehículos; cuando el otro volvió, le propuso hacer un trío y que le hiciera una felación. La chica estaba inmovilizada y tardó unos minutos al poder librarse. Pasadas unas horas, el lunes al mediodía se fue a una comisaría del Maresme para denunciarlo.

Las policías desconfiaron de ella y se rieron

La víctima explica que estuvo conversando poco más de quince minutos con dos agentes de los Mossos que no la quisieron creer y se mofaron, diciéndole cosas como su narración no era creíble porque no tenía moratones ni rasguños, y acusándola de provocar para colgar fotos en Instagram o para ir bebida, explica a la chica. Incluso le dijeron que parecía una de "las muchas chicas" que "vienen a hacer denuncias falsas", según su versión.

La joven quedó destrozada y sin ganas de seguir denunciando la violación. Su madre, sin embargo, se acabó enterando a través de una amiga de la joven y la acompañó al hospital de Calella, donde le hicieron una exploración que confirmó que había sufrido una agresión. Al día siguiente se presentaron en otra comisaría, donde sí que la atendieron correctamente y pudo realizar la denuncia.

Además, los agresores ya habían sido identificados: la policía había actuado de oficio después de recibir el aviso del hospital, y había podido encontrar a los dos sospechosos. Además, la chica los había podido identificar porque se habían compartido los perfiles de Instagram.

Queja formal en los Mossos

A finales de septiembre, y tras dejar pasar unas semanas por digerirlo todo, la chica -ahora ya mayor de edad- se decidió a presentar una queja formal a los Mossos por la actuación de las dos agentes que se suponía que la tenían que ayudar, en una comisaría llena de carteles sobre cómo actuar si se es víctima de una agresión sexual.

Más allá de confirmar que, efectivamente, han abierto una investigación, los Mossos han declinado hacer más comentarios al respecto a este medio. La chica, por su parte, sigue recuperándose de las secuelas psicológicas que le ha dejado la agresión y, también, la experiencia traumática que supuso el trato policial, mientras la denuncia contra los agresores continúa adelante.