La historia de la pesadilla de una chica de 16 años ha conmocionado la población. Seis individuos, entre ellos su profesor de secundaria, un policía, su abogado y el ginecólogo que le practicó el aborto, la estuvieron violando durante dos años.

Los hechos han pasado en Kosovo. La página web Insajderi, que se dedica a la investigación, reveló las violaciones y los abusos continuados este febrero.

Una pesadilla interminable

Según la web, la chica, que tenía 16 años cuando empezó todo, fue violada repetidamente entre 2017 y 2018.

Tal como indica el portal, los responsables son seis individuos: primero lo hizo su profesor de secundaria, después un policía, seguido por un abogado y un ginecólogo, que le practicó un aborto.

Se aprovecharon cruelmente

Según el testimonio de la joven, que recoge Insajderi, en el año 2017 empezó una relación sexual con su profesor de secundaria. El hombre le prometió que se casarían, pero cuando la chica descubrió que él estaba casado y tenía hijos, lo fue a denunciar a la policía.

El agente que la atendió, según ella, la amenazó con explicar a sus padres lo que había pasado con el docente si no se encontraba con él en un hotel cuatro veces por semana. Las violaciones se extendieron a lo largo del 2018.

Todo fue a peor

La situación se agravó cuando, en enero del 2019, se quedó embarazada. Fue entonces cuando el policía la llevó a una clínica en Pristina, la capital de Kosovo, donde la obligó a abortar. Allí el ginecólogo que le practicó el procedimiento la violó.

Finalmente, cuando denunció todos los hechos, el abogado que se le asignó también acabó agrediéndola sexualmente.

De los otros dos agresores no se han dado detalles.

Conmoción general de la ciudadanía

A medida que han surgido los detalles de este terrible suceso se han ido levantando la indignación y el horror entre la ciudadanía.

El alboroto que ha generado el caso ha abierto un gran debate público, que ha llegado al Parlamento, sobre la condición de las mujeres en la sociedad kosovar, profundamente conservadora. Hashim Thaçi, el presidente del país, ha calificado el caso como "trágico y monstruoso".