Un hombre ha sido condenado a catorce años y tres meses de prisión por violar en numerosas ocasiones a su hija discapacitada, a la que sometía pegándola con un cinturón. La Audiencia Provincial de Valladolid ha considerado al padre de la víctima culpable de un delito continuado de agresión sexual y, además de la pena, le ha impuesto una orden de alejamiento de 500 metros de la mujer, que ahora ya tiene 33 años, y le insta a abonar 10.000 euros en concepto de indemnización por lo ocurrido.

Vacaciones

Los hechos tuvieron lugar mientras la víctima se encontraba interna en un centro, durante las vacaciones y los fines de semana que pasaba en casa de sus padres en Valladolid. Según expone la sentencia, desde hace varios años, el acusado, "aprovechando los momentos en que los dos estaban solos -su hija y él- en el domicilio familiar", en varias ocasiones llevó a la víctima al dormitorio conyugal y, con el ánimo de lograr su satisfacción sexual, llevó a cabo tocamientos, entre otros actos, a los que la víctima se oponía. Para ejecutar sus fines y vencer la oposición de la mujer, en ocasiones el acusado "la golpeó con un cinto, habiendo ocurrido tales hechos por última vez durante las Navidades de 2016".

En el apartado de hechos probados, la resolución judicial explica que la víctima, nacida en 1983, padece un retraso mental moderado equivalente a una edad mental calculada entre 6 y 9 años y fue declarada judicialmente incapaz parcialmente en una sentencia dictada en 2003. Aun así, la Sala ha tenido en consideración el testimonio de la hija del acusado, "manifestaciones cuya credibilidad no hay motivos para poner en duda" ya que no es pensable que ideara unos hechos falsos, los memorizase y se los contara "espontáneamente" dando detalles primero a su cuidadora, después a la psicóloga del centro y finalmente los reiterase en la exploración practicada.

Vulnerable

Tiene en cuenta además la sentencia la especial vulnerabilidad de la víctima, con manifiesta desventaja en la imposibilidad de hacer frente al agresor, ya que el acusado se aprovechó de la discapacidad de su hija. Aprecia también prevalimiento por razón de parentesco dada la vinculación familiar entre procesado y víctima, una circunstancia que además otorgaba al encausado la "lógica" ascendencia sobre ella, y además le permitía aprovechar que estaban solos en la casa para cometer los hechos con más facilidad ante la imposibilidad de la mujer de solicitar ayuda a terceros.