Vilaverd, un municipio de unos 450 habitantes de la Conca de Barberà (Tarragona), se ha levantado este miércoles con una tranquilidad inusual después de la tormenta de la madrugada pasada, en la que las trombas de agua dejaron, según se calcula, cerca de 300 litros por metro cuadrado en poco rato.

Un silencio roto por los coches arriba y abajo, los camiones de bomberos, y los helicópteros de los servicios de rescate. El río Francolí, que atraviesa el municipio, se llevó todo lo que había por delante esta pasada noche, incluido un bungalow donde vivían dos personas que, al mediodía, todavía no se habían localizado.

Los vecinos nos aseguran que hacía al menos 25 años que no veían nada parecido. "Daba miedo", han asegurado a ElCaso.com, "parecía que todo se tuviera que hundir". Pocos minutos después de que empezara a llover, los efectos del agua ya se dejaban ver: los caminos y carreteras más próximas al río ya estaban inundadas.

Pesimismo entre los vecinos

Los vecinos son pesimistas respecto del estado de los dos desaparecidos, y también lo son los bomberos: el agua, aunque el caudal ha bajado, sigue teniendo fuerza, y "si no se han quedado atrapados en uno de los tapones de escombros, pueden estar en cualquier lugar". Los familiares de los desaparecidos, muy afectados, también se contagian de este pesimismo.

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El agua se ha llegado a llevar coches / J.A.

"La situación es crítica", ha admitido al segundo teniente de alcalde, Arnau Cugat. "Recibimos el aviso a las once de la noche", ha dicho, y la búsqueda empezó. A las dos de la madrugada se detuvo y, con la primera luz del día, se ha reanudado con bomberos, agentes forestales y Mossos.

"El río nos lo ha quitadodo todo"

Más allá de los desaparecidos, los daños materiales también son importantes. El teniente de alcalde ha asegurado que los dos puentes que atraviesan el río Francolí se han visto muy afectados: hay tapones de los escombros que acarrean el río y árboles caídos. La carretera que va a la Riba, sin embargo, es la que se ha visto más afectada: hay árboles, suciedad e incluso algún coche que se ha llevado el agua. También ha destrozado parte de la carretera.

Algunos, como un grupo de jóvenes que tiene una nave donde reparan y preparan coches como hobby, lo han perdido "todo". "Tenemos la nave junto al puente de la carretera vieja, y a las once de la noche intenté llegar, pero a medio camino el agua ya se me llegaba por las rodillas", ha explicado uno de ellos.

Pol Grimau, otro de los jóvenes, aseguraba que "el río nos lo ha cogido todo". La fuerza del agua incluso ha reventado las paredes de la nave y ha destrozado todo el material que tenían en el interior. No saben si podrán salvar algo.

Mientras los esfuerzos siguen buscando a las personas desaparecidas, la tranquila población de Vilaverd tardará años al olvidar este episodio de lluvias. El sol ha salido ya este miércoles, pero todavía queda mucho trabajo por anticipado para volver a recuperar la normalidad.