Los carteristas de Barcelona necesitan pensarlas todas para seguir manteniendo el ilícito negocio de hurtar cosas ajenas. La competencia para robar a turistas es fuerte, Barcelona se ha convertido en una plaza dura para los carteristas.

No por la presencia policial, que ellos mismos reconocen que es "baja", pero sí por otras dos cosas: la resistencia que empiezan a mostrar algunos ciudadanos y turistas -como se ha visto en los diferentes vídeos que ha avanzado ElCaso.com estos últimos días- y también por la saturación de ladrones que hay en la ciudad. La competencia es dura.

Robar con menores de edad

Aprovecharse de niños para robar no es nuevo, pero estas imágenes a las que ha tenido acceso ElCaso.com ponen los pelos de punta. Un hombre, de quien no ha trascendido la nacionalidad, se sienta en un banco de la iglesia Santa Maria del Mar con su hija, claramente menor de edad, y aprovecha el descuido de unos turistas que contemplan la basílica para robarles alguna cosa.

La niña, tal como se ve en las imágenes, también "ayuda" a su padre a cometer el hurto: la chica señala a su progenitor el objeto de valor que los turistas, embelesados con la basílica, han olvidado. Se ve claramente como el hombre coge el objeto y después, sin dejar a la menor de edad de la mano, se levanta y se marcha. Los turistas notan que alguna cosa falla y, tal como también se ve en el vídeo, se giran.

El centro de Barcelona, tomado por los carteristas

Es uno más de los robos -o hurtos, como técnicamente quedan registrados a las largas listas de delitos que acumulan las oficinas de denuncias de la ciudad- que cada día se producen en la ciudad de Barcelona. Ladrones de relojes, carteristas...