Joan es un gato callejero de Bunyola, en Mallorca, que, el lunes de la semana pasada, sufrió un salvaje ataque por parte de un vecino de la población. El animal, que forma parte de una colonia establecida desde hace veinte años en esta población de la Sierra de Tramontana, decidió sentarse en la escalera que da acceso a la terraza de una casa. El dueño decidió que no lo quería allí y lo roció con salfumán, una sustancia muy corrosiva.

El animal empezó a convulsionar e intentar limpiarse el líquido con la lengua y una voluntaria de la protectora Moixons y Moixonies sintió el olor y se dio cuenta del qué había pasado. El animal ya estaba sacando espuma por la boca, con el cuerpo totalmente irritado y quemado.

La chica cogió el gato y lo llevó al veterinario. Los dos acabaron, de hecho, con las manos irritadas por culpa de la sustancia. El animal tuvo que ser sedado para que se tranquilizara y lo pudieran lavar y medicarlo.

El individuo lo negó todo

Mientras tanto, la policía local fue a la casa donde el gato había sido atacado. El individuo, sin embargo, negó que le tirara nada al animal. Según la protectora, no es la primera vez que este hombre, que hace pocos años que vive en la zona, agrede un animal.

La protectora Moixons y Moixonies asegura que la colonia, que hace 20 años que está en el mismo lugar, está registrada, legalizada y controlada por los voluntarios de la entidad, que desde hace cinco años lleva a cabo una campaña para esterilizar todos los animales y darlos los cuidados que necesiten.

Ahora, gracias a la rápida actuación de la voluntaria y del veterinario, Joan se está recuperando de sus heridas. Según ha explicado la asociación, el gatito todavía está sedado para aliviar el dolor que todavía tiene, sobre todo en la garganta a raíz del salfumán que tragó cuando se lo intentaba limpiar desesperadamente.

En todo caso, Joan evoluciona favorablemente, y la entidad ha agradecido todas las muestras de apoyo que ha recibido por este enésimo - y menospreciable - caso de maltrato animal.