La piel de gallina y los ojos como platos. Así se vio un turista británico cuando descubrió lo que parecía un bicho mutante: una criatura de ocho patas entre araña y escorpión.

Este descubrimiento, escalofriante y curioso al mismo tiempo, lo hizo Pedro Goss, de 18 años, en el Parque Nacional Royal Natal de Sudáfrica. El joven vio a la misteriosa criatura moviéndose en un rincón del parque, y decidió grabarlo.

Ni araña, ni escorpión

Goss decidió grabar al animal, que no tenía claro qué era. "Estaba paseando por el parque, por un camino de barro seco, bordeando las montañas. De repente, vi una cosa muy extraña moviéndose por el camino", ha narrado el chico al Mirror.

Pensó que era una araña con aspecto de escorpión, pero se dio cuenta de que no era así e intentó investigar con qué tipo de criatura mitológica (o mutante, o extraterrestre) se había encontrado.

La solución: una especie propia

El presidente del Club de la Araña de Sur África, Astri Leroy, ha aparecido en escena para arrojar un poco de luz a las preguntas de los curiosos de todas partes: es un animal (no mutante) que se llama solífugo, un pequeño predador feroz (que el tamaño no engañe).

Tienen mucha hambre y no dudarán a usar su fuerza

Según el experto, estas bestias tienen un gran índice metabólico, por lo cual tienen que comer mucho. Así que si pueden, atacarán cualquier tipo de insecto y animalillo pequeño, sea vertebrado o invertebrado.

Y avisa: "No tienen veneno, pero son rápidos y fuertes, y tienen un juego de mandíbulas en forma de tijera pequeñas y afiladas".

Se sentía amenazado

En el vídeo se puede ver cómo el solífugo intenta esconderse en el suelo, una cosa que, según Leroy, es típica cuando estas criaturas se sienten amenazadas. Y es que estos animales no ven bien: "sus pelos son órganos sensoriales que notan las vibraciones", asegura el experto.

El descubridor, encantado con su hallazgo

Hay a quien se hubiera tirado por un precipicio al ver la bestia, pero para Goss fue una experiencia enriquecedora: "Siendo de Londres, fue una gran oportunidad para mí de ver otras formas de vida salvaje, más allá de las palomas, las gaviotas o las ratas de metro", asegura.