El confinamiento por la crisis del coronavirus está afectando a nuestro ánimo, pero también a nuestra cintura. Cuando la falta de ejercicio físico le empieza a pesar a uno hasta el punto de subirse por las paredes, el día menos pensado, de tanto subir, se encuentra haciendo flexiones en la azotea. 

Como le ocurrió a este vecino de Ferrol (A Coruña), que se subió a su tejado para estirar y sudar un poco ante la estupefacta mirada de sus paisanos del barrio de Inferniño.

Confinados y alarmados

Mientras que el intrépido deportista demuestra tener unos nervios de acero, el pulso de quienes le grabaron ejercitándose era otra cosa. Honestamente, las imágenes producen bastante vértigo porque había lo menos cuatro pisos hasta el suelo.

Al no incumplir la cuarentena, lo único que consiguió el gallego equilibrista fue un aplauso y una involuntaria fama internacional que le están dando las redes.