Las montañas rusas más extremas del mundo son aptas sólo para valientes, y Shambhala, situada a puerto Aventura (Salou, Tarragona), no es una excepción. La atracción, que cuando se inauguró era la más alta y la más rápida de Europa, cae desde 76 metros de altura y llega a los 134 kilómetros por hora.

Por eso tiene todo el mérito del mundo la hazaña de un joven neozelandés, que atrapó al vuelo un móvil que se había escapado del bolsillo de otro viajero sentado varias filas más adelante.

Samuel Kempf, un deportista neozelandés que estaba de visita en el parque después de participar en el mundial de Fistball - un deporte parecido al voleibol pero donde sólo se utilizan los puños - es el protagonista de esta hazaña. El hombre estaba subido a la montaña rusa y, después de la primera bajada, vio una cosa que se acercaba a gran velocidad. Era un iPhone X.

El chico estiró la mano y lo cogió al vuelo. Su reacción es impagable: la alegría y la incredulidad por haber cogido el móvil se apoderan de él y de sus compañeros de viaje, que celebran la hazaña. Todos, excepto su prima, que viajaba a su lado y que estaba demasiado asustada por las emociones de la montaña rusa como para pensar en heroicidades.

El dueño del móvil, muy agradecido

Al bajar, dice el chico, al propietario del teléfono, muy emocionado, lo abrazó y le compró el vídeo grabado a bordo de la montaña rusa para que su hazaña tuviera este buen recuerdo.

Ni el propietario del teléfono, ni el resto de visitantes ni siquiera los trabajadores del parque se podían creer el que estaban viendo en la pantalla y arrancaron una gran ovación, según ha explicado el joven.

Ahora, el vídeo, colgado a YouTube el mismo miércoles, se ha hecho viral y ya tiene más de tres millones de visualizaciones.

Sensación de ingravidez

La montaña rusa Shambhala, inaugurada en el 2012, está diseñada para dar una sensación de ingravidez. La velocidad y la forma del recorrido de la montaña rusa -con los característicos camelbacks- empujan a los pasajeros hacia arriba.

Las personas que disfrutan van bien atadas y no hay riesgo de que salgan volando, pero está el riesgo que los objetos que no estén bien sujetos sí que salgan disparados, con el riesgo que comporta. Por eso, el parque obliga a dejar llaves, gafas, mochilas, carteras, chanclos y, evidentemente, móviles, en la estación.

Decenas de objetos perdidos cada día

Sin embargo, muchos usuarios no hacen caso de esta prohibición, y, según aseguran fuentes de Port Aventura a ElCaso.com, cada día se tienen que recuperar decenas de objetos, que, a pesar de las redes de protección, alguna vez han estado a punto de provocar un buen susto a los visitantes que había dentro y fuera de la atracción y, claro está, un disgusto a la persona que los pierde.

Así lo ha recordado otro parque temático, Thorpe Park, situado cerca de Londres. El parque ha querido recordar a sus visitantes que "por esto no deberías montarte con el móvil: ¡porque este tío no va a estar aquí para salvarlo!".

Sin embargo, esta vez el propietario del móvil ha estado de suerte gracias a un gesto heroico y, las cosas como son, realmente afortunado.

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El chico cogió el teléfono al vuelo después de la primera caída, a más de 100 kilómetros por hora / J.A.