La Audiencia de Barcelona ha condenado a 20 años de prisión y un día a la chica que en junio de 2018 echó a su bebé recién nacido por la ventana de un patio de luces de cinco pisos de altura. Durante el juicio, la chica dijo que no recordaba quedarse embarazada ni haber parido sola en el lavabo de casa a sus padres, pero se comprobó que había pensado en abortar previamente. Sus padres también aseguraron desconocer el embarazo y el asesinato.

A principios de otoño de 2017 la chica se quedó embarazada de un joven que hacía poco había conocido. Este no quiso saber nada del bebé y la chica, según explicaron los forenses, seguramente intentó borrar de su mente que había quedado embarazada. No obstante, meses después, tuvo conversaciones con otros chicos sobre la posibilidad de abortar. Finalmente, cuando parió, sola en casa, se deshizo del bebé, que estaba vivo, tirándolo por la ventana del patio de luces, desde una quinta planta, cosa que le provocó la muerte inmediata.

La chica no recordaba haberse quedado embarazada ni haber parido sola

 

No fue hasta dos días después de que una vecina avisó los Mossos explicando que había visto lo que parecía el cadáver de un bebé. La policía intentó descubrir la identidad de la madre, pero no fue hasta dos días más tarde que la chica confesó los hechos a su madre y a los investigadores. Desde entonces está en prisión preventiva.

Su defensa alega que tiene un trastorno mental que le afecta a la memoria y sus actos, pero varios psicólogos y forenses lo descartaron. Sólo una psicoanalista contratada por la familia dijo que tenía una caracteropatía severa que afectaba a su conciencia sobre los hechos. El magistrado de la Audiencia considera que el asesinato tiene el agravante de parentesco y no tiene ni el atenuante de confesión ni el de alteración psíquica, como pretendía la defensa.

ACN

Su defensa ha alegado que tiene un trastorno mental que le afecta a la memoria y a sus actos