Alfredo Hernández, el último hombre que vio con vida a Blanca Fernández Ochoa y a quien la esquiadora le dijo que se iba en la Peñota, avisó a la policía local de Cercedilla el domingo 1 de septiembre, el mismo día que apareció el coche al aparcamiento de laso Dehesas.

Según ha explicado él mismo a varios medios y han confirmado fuentes municipales, este testigo alertó a la Policía Local de la conversación que había tenido con la deportista en Cercedilla, justo delante del monolito dedicado a su hermano Paco.

La última conversación

Hernández aseguró a la policía que había acompañado unos metros a la deportista y que, con toda tranquilidad, le había comentado que iría al pico de la Peñota, el lugar donde este miércoles acabó apareciendo su cuerpo.

Las fuentes del ayuntamiento aseguran que la Policía Local, una vez recibida esta información, trasladaron desde el primer momento esta información al dispositivo de búsqueda montado en torno al vehículo del deportista. La zona, sin embargo, no se rastreó en ningún momento.

El hombre insistió

Tres días después de este primer aviso, y al ver que el cuerpo seguía sin aparecer, el hombre volvió a comunicar el hallazgo con el deportista. Esta vez, fueron a buscar al hombre en casa y lo llevaron al centro de mando del dispositivo de búsqueda. La policía, según ha confirmado a la agencia Efe, recibió el aviso a las once de la mañana.

Después de la nueva alerta, el dispositivo de búsqueda planificó batir la zona, poco explorada hasta entonces, la tarde del miércoles. Pero un sargento de la Guardia Civil fuera de servicio y que iba con su perro acabó adelantándose al operativo y encontró el cuerpo antes del mediodía.