El joven de 16 años que recibió una brutal paliza en Palma por defender a su hermana de un presunto abuso por parte de una veintena de marroquíes ha tenido que ponerse tres placas en la mandíbula después de la paliza recibida. 

El menor también ha manifestado que solo quería hablar con los agresores. “Yo solo fui a hablar con los chicos para pedirles explicaciones por lo que le habían hecho a mi hermana de 14 años. Me llovieron los golpes por todos lados. Menos mal que pude salir corriendo”, dice al diario Última Hora.

“Ha llegado el momento de quitarnos la venda de los ojos”

Andreu, el padre del menor, ha querido instar a los políticos de Baleares para que eviten que una situación como esta se repita. “No podemos ni debemos permitir que existan grupos violentos que vayan dando palizas a la gente por la calle. Creo que ha llegado la hora de que los políticos de Baleares se quiten la venda de los ojos y afronten la realidad a la que nos enfrentamos”, señala.

La madre del chico ha compartido una opinión similar. “No se trata de ser racistas ni mucho menos, pero no se puede venir a un país para delinquir. Quien la hace, que la pague y que sean expulsados”.

Muy dolorido y resignado

El joven herido, un deportista que no fuma ni bebe alcohol, permanecerá ingresado hasta el próximo lunes y se espera que la recuperación médica se prolongue durante, al menos, dos meses.

“Le han puesto dos placas en la parte izquierda de la mandíbula y una más en el sector derecho. Mi hijo está muy dolorido y resignado”, comenta Araceli, la madre del menor brutalmente agredido.