Laura trabaja en un Mercadona y como las millares de empleadas y empleados de supermercado, estos últimos días dedica todos sus esfuerzos para que a nadie le falte comer durante esta crisis por el coronavirus. Ella, como muchos otros, no puede cumplir el confinamiento decretado por el Gobierno porque trabaja en un servicio esencial. Por eso Laura se indigna cuando ve según qué actitudes irresponsables y egoístas de algunas personas.

Laura ha querido compartir su indignación en su cuenta de Facebook y ha conseguido hacerse viral, recibiendo, además, el apoyo de muchísima gente.

Lo que más lamenta esta trabajadora de Arcos de la Frontera (Cádiz) es ver cómo mucha gente se salta el confinamiento con la excusa de ir a comprar una o dos cosas, sólo para salir de casa tantas veces como quiera.

Lo primero al llegar a casa es ducharse, no puede decir ni "hola" a la familia

Laura explica que cada día, cuando vuelve a casa, lo primero que hace, sin decir ni "hola" a la familia, es quitarse la ropa en el patio e ir directa a la ducha; de esta manera su hija y su pareja pueden acercarse a ella con toda tranquilidad.

Esta empleada del Mercadona, cansada de tanta irresponsabilidad, ya no lo aguanta más y por eso lo ha hecho público en las redes sociales: "Ya he visto alguna publicación de alguna compañera pero hoy soy yo la que necesita desahogarse".

Desahogamiento viral

Y lo hace, y los usuarios aplauden su desahogo. Laura pide a la policía, o a las autoridades a quién corresponda, que se pongan en las puertas del súper "para ver a la gente que lo único que hace es dar vueltas o quien va a comprar una mierda de bolsa de pipas", y pide que los multen.

Laura se dirige directamente a esta gente que sale de casa y va al súper para comprar cuatro cosas: "Señores, estamos abierto para que hagan una compra grande y no salgan de casa durante un tiempo hasta que se acabe eso, pero nos perdéis el respecto a todos los que hacemos las cosas bien cuando vais a comprar un paquete de pipas, una bolsa de patatas o una barra de pan".

"¡Quedaos en casa!"

Su indignación va en aumento y no duda en reconocer que está "muy cabreada" y llama a todo el mundo a quedarse en casa, concretamente dice, "las puñeteras casas", y a salir sólo para lo que sea necesario.

Laura acaba pidiendo perdón por las palabrotas -que hay unas cuantas- pero las argumenta porque no puede más. "Cada día lloro un ratito para desahogarme porque a veces esta situación me supera, y ver gente tan irresponsable y tan egoísta que se ríe de nosotros, me enciende", finaliza.

La publicación de Laura en su cuenta de Facebook acumula más de 45.000 "me gusta", 25.000 comentarios y la han compartido más de 51.000 personas.