La Fiscalía ha presentado finalmente cargos contra tres policías que dispararon hasta la muerte a un chico de 20 años con síndrome de Down y autismo que se había escapado de casa de noche y que llevaba una pistola de juguete, el pasado mes de agosto en Estocolmo. El suceso generó gran expectación en Suecia, que generaron críticas a la actuación policial y que acabó con una investigación interna que ha finalizado ahora con la imputación de los tres agentes.

Uno de los agentes ha sido acusado de provocar la muerte al joven Eric Torell, de 20 años, mientras que los otros dos afrontan cargos por incumplimiento de su deber. Según ha explicado en una rueda de prensa el fiscal encargado del caso, los agentes fueron a este barrio después de recibir una llamada de aviso en la misma zona donde horas antes se creía haber visto a un conocido delincuente armado.

Tres tiros tocaron al joven

Cuando los policías llegaron al lugar, llamaron al joven para hacerlo parar pero él no hizo caso a los agentes y se giró a los policías con la pistola de juguete en la mano, fue entonces cuando los policías dispararon 25 tiros contra el chico. Tres tocaron al joven a la espalda y la barriga, causándole la muerte.

pistola juguete

Una pistola de juguete, como la que llevaba al niño muerto a tiros.

El fiscal ha criticado que los agentes siguieran disparando cuando Torell, de quien su madre ha dicho a medios suecos que tenía la edad mental de un niño de tres años, les volvió a volver la espalda y que no tomaran las medidas de control reglamentarias, "de manera que se habrían dado cuenta de que Eric no constituía ninguna amenaza".

Se han interrogado centenares de personas y se han hecho también recreaciones tridimensionales de la escena del crimen y de las condiciones lumínicas en el momento del suceso, que se produjo cuando estaba clareando, para comprobar si los agentes pudieron ver o no que el chico iba armado con una pistola de plástico.