"Tengo miedo de que vuelva, pero seguiré vendiendo lo que me dé la gana". Este es el mensaje de Sandra Castro, la frutera agredida en A Coruña por vender peras de Lleida: un hombre de unos 70 años le dio varios puñetazos porque la fruta era catalana.

Los hechos pasaron el martes, pocos minutos antes de las dos de la tarde, en el local que regenta en la calle Marqués de Pontejos, en el centro de la Coruña. El hombre le exigió que retirara la fruta porque era catalana "y no es normal venderla aquí". Ella le pidió que se fuera, y él la atacó. "No me lo podía creer, tardé unos minutos al asimilarlo".

Miedo y rabia

Sandra Castro asegura que, aunque se considera una mujer valiente, "ahora tengo miedo de que el agresor vuelva", sobre todo teniendo en cuenta que no ha sido identificado todavía, y cree que "los fanáticos de la política son los peores".

El frutero coruñés también asegura que, después de que este miércoles se hiciera público su caso, el frutero ha estado hablando todo el día con los medios de comunicación: "duele más este escándalo público que los golpes que me dio", aseguraba a Quincemil.

Castro insiste en que los golpes hacen daño, pero lo que llevo peor es el miedo y la rabia: han sido días de "nervios y de llantos, y tengo que tomar tranquilizantes". "Soy una mujer que trabaja sola y que un hombre venga a pegarme me da mucha rabia".

"Si no quieren, que no los compren, pero yo vendo lo que me da la gana"

Esta rabia y este miedo no harán que cambie de producto: precisamente, si vende productos catalanes -distribuidos, eso sí, por empresas gallegas - es porque la gente los compra.

Algunas veces, dice, le habían comentado que no querían productos catalanes, pero la gran mayoría de clientes no ponen problemas. "Funcionan muy bien y dan trabajo a gente de aquí: si no los quieren que no los compren, me da igual", asegura. Por eso, y porque el negocio es suyo, dice, seguirá vendiendo "lo que me dé la gana".

Le clavó unos cuantos puñetazos

Castro tiene un cartel con el precio y el origen de cada fruta que expone en la tienda, la Frutería Sandra. El hombre, cuando vio las peras de Lleida, se enfureció. Por lo que se ve, se puso violento y se le acercó para hacerle la butifarra delante de la nariz, según La Voz de Asturias.

El atacante le exigió que retirara la fruta catalana y Castro se negó. Entonces el hombre, de unos 70 años, le clavó unos cuantos puñetazos. Como consecuencia la víctima acabó con heridas en la cara.

Castro, cuando vio por dónde iba la reyerta, cogió el móvil y enfocó el atacante con la cámara. Lo amenazó con hacerle una fotografía y presentar una denuncia. Fue entonces cuando el hombre le cogió el teléfono y le clavó dos puñetazos en la cara. La víctima tiene dos lesiones cerca de la nariz.

Pidió auxilio a gritos

Según explica Castro, pidió ayuda a gritos, dado que en aquel momento pasaba mucha gente por la calle. "Al principio no vino nadie", asegura. Al final, sin embargo, "apareció un chico", explica la mujer.

Ella le explicó qué pasaba, y el chico exigió al atacante que devolviera el móvil a Castro.

Todavía no lo han identificado

Según el testimonio de la víctima, el señor se excusó diciendo que no había pegado a nadie. Castro, sin embargo, sangraba por toda la cara, cosa que hacía evidente la mentira. Finalmente el agresor le devolvió el teléfono y se fue a toda prisa de la frutería.

Castro fue a la policía a denunciar al hombre. Consiguió hacerle una foto de la cara y la entregó a los agentes para que lo encontraran. Así y todo todavía no lo han localizado, más de dos días después de la agresión.