El taller de la familia Ullod se encuentra en unos bajos de la calle Sepúlveda de Barcelona. Escondida tras unos andamios, esta cerrajería centenaria especializada en la forja artística sobrevive como una pequeña reliquia de un oficio en peligro de extinción. Desde que el abuelo de Josep abriera el negocio en 1927, nunca habían tenido ningún incidente hasta el pasado 9 de mayo.

Agujero

Entre las siete de la tarde del jueves y las ocho y media de la mañana del viernes, un grupo de ladrones entró en esta cerrajería del barrio de Sant Antoni a través de un agujero que comunicaba con la portería del edificio vecino, que fue construido en 1893. Cuando Josep -la tercera generación al cargo del negocio- abrió el taller como cada mañana se encontró con todo el local revuelto.

Josep Ullod Serralleria

"Todo estaba lleno de papeles y por el suelo", explica al actual propietario. En la planta baja de los bajos, donde está la fragua que se utiliza para calentar el hierro y poder así modelarlo, Josep no echó de menos prácticamente nada. La colección de casi mil cerraduras de hierro de su padre que guarda con cautela tras una vitrina estaba intacta. Sólo no estaban en su sitio una herramienta en forma de palanca y un juego de llaves, entre las cuales estaba la de la entrada principal.

Josep Serraller Sepulveda

La caja fuerte

Los dos objetos desaparecidos les encontraron en el suelo del altillo, una pequeña habitación donde se guardan todos los documentos del negocio y donde había una caja fuerte. "Utilizaron la herramienta para hacer palanca y reventar la cerradura", señala Josep, mientras coge entre las manos el cerrojo destrozado. Dentro de la caja, el propietario guardaba la recaudación en efectivo, joyas antiguas de su madre y algunas condecoraciones de oro y de plata que habían recibido junto a su padre del Gremio de Cerrajeros de Catalunya.

Josep Serraller

A pesar del desbarajuste que también presentaba el altillo, los ladrones sólo se llevaron el contenido de la caja fuerte. En total, Josep calcula que se llevaron unos 2.000 euros en metálico, sin contar el valor de las joyas o las condecoraciones. "Me extrañó que no se llevaran alguna herramienta o alguna de las esculturas", dice el dueño del taller, que tiene a modo de museo algunas piezas únicas de hierro modelado.

Josep Serraller Sepulveda

Error

El agujero que los ladrones hicieron en la pared ya se encuentra tapiado pero Josep no acaba de entender porque entraron a robar en una cerrajería si no tenían pensado llevarse ninguna herramienta. "Quizás se equivocaron. Deberían ver el taller desde fuera y pensarían que era otro negocio", reflexiona el propietario, quien también apunta que el hecho de que el edificio esté en obras les hacía pasar más desapercibidos de cara a los vecinos, ya que el pequeño orificio por el cual a duras penas cabe una persona estaba a plena vista de los inquilinos del inmueble vecino.

Josep Serralles Sepulveda

Josep ha tenido que cambiar todas las cerraduras y está pendiente de recibir noticias de los Mossos d'Esquadra, que abrieron una investigación a raíz de los hechos con el fin de poder localizar a los ladrones y poder recuperar el material sustraído. Según apuntan algunos vecinos, este no es el primer caso de robo en el barrio en los últimos meses. Dos establecimientos de la calle Calàbria aparecieron con las "persianas manipuladas" unos días antes del el incidente a la cerrajería.