Rebeca Cerezales logró escapar de milagro de la paliza que le estaba propinando su novio. "Si no salto por la ventana me mata", señala esta joven, que consiguió huir descolgándose hasta la calle por los barrotes de seguridad del piso inferior. Las secuelas de la brutal agresión son patentes en el rostro de la mujer, que tiene la cara desfigurada por los golpes y puñetazos y presenta varias marcas de intento de asfixia en el cuello. La Ertzaintza detuvo la madrugada de este lunes a su pareja -un hombre de 30 años- como presunto autor de un delito de violencia de género.

"Pensaba que no salía viva"

Los hechos tuvieron lugar en un domicilio del barrio de Basozelai, en Basauri (Vizcaya). Según la denuncia presentada por la víctima, el incidente se inició a raíz de una discusión a base de insultos que acabó derivando en agresiones físicas. "Me cogió y me tiró de cabeza contra la pared, contra la ventana, contra el sofá. No paraba un segundo de golpearme, puñetazos, patadas. Yo pensaba que no salía viva, le pedía que parara y nada. Me protegía con la almohada, pero me la quitaba y me decía que esta vez no me iba a librar", recuerda Rebeca, que no podía escapar por la puerta ya que estaba cerrada con pestillo.

El detenido la agarró entonces por el cuello para impedir su respiración. Al borde de la asfixia, la joven logró zafarse de su agresor y escapó de la vivienda por la ventana, descolgándose hasta la calle por la fachada, informa El Correo. La Ertzaintza acudió al lugar y arrestaron a la pareja de Rebeca por un delito de violencia de género. La previsión es que el presunto agresor pase a disposición judicial una vez concluyan las pesquisas policiales.

"Tengo voz"

Rebeca ha decidido explicar su experiencia en las redes sociales junto a una fotografía en la que se pueden constatar las secuelas de la agresión. "Vuelvo a ser víctima, pero por lo menos tengo voz para contarlo", señala la joven, que ya fue víctima de violencia de género en el pasado.