Los conductores tienen un nuevo enemigo en las carreteras: la Dirección General de Tráfico ha instalado un radar en algunas carreteras que es capaz de detectar si los coches han pasado la ITV. Este nuevo dispositivo se ha colocado en carreteras de todas las Comunidades Autónomas con el objetivo de evitar accidentes.

En total, se han instalado 30 radares nuevos. Aparte de captar si un coche pasa la velocidad máxima permitida, ahora también podrán descifrar si los neumáticos o las luces están en mal estado. Las multas en las que se enfrentan los conductores son cuantiosas: 200 euros si hay irregularidades en el vehículo.

La revisión de los coches, en el punto de mira

Con esta nueva medida la DGT pretende evitar muchos accidentes de tráfico vinculados al mal funcionamiento de los coches que no han pasado la ITV. Gracias a estos nuevos radares, los conductores se verán obligados a tener cuidado con el estado de sus neumáticos o de los retrovisores, según informa El Español.

Estos dispositivos vigilarán todos los vehículos que transiten por las carreteras hasta el 26 de enero. Además, también habrá un refuerzo con agentes de la Guardia Civil, que velarán los conductores y estarán atentos a sus vehículos.

Un proceso de identificación rápido

Según se ha podido saber, los radares funcionan detectando la matrícula de los coches y, a continuación, procesan el estado del vehículo, así como si el permiso de circulación es apto. Con todo eso, la DGT espera reducir el número de accidentes que implican los coches antiguos.

Uno de los principales focos de atención de Tráfico son los neumáticos, ya que, según denuncia la entidad pública, más de un millón de vehículos circulan con las ruedas en mal estado: el desgaste o la mala presión son algunas de las situaciones más comunes.

Cuidado con las luces

Los nuevos radares vigilarán no sólo el estado de las luces de los coches, que tienen que deslumbrar suficientemente, sino también su correcto funcionamiento para evitar molestar los otros conductores. Así, la DGT recomienda que se cambien las luces cada dos años, aproximadamente, para prevenir situaciones de riesgo.

Además, otro consejo que se da desde Tráfico es que el cambio se haga de dos en dos, para evitar crear un efecto asimétrico.

De 200 a 6.000 euros de multa

Las multas que los conductores infractores pueden recibir gracias a (o a consecuencia de) estos dispositivos pueden variar. Una de las situaciones que pueden afectar más es el estado de la matrícula: si está deteriorada de forma involuntaria o no se puede leer bien, se puede llegar a penalizar con 200 euros.

Por otra parte, si la placa del vehículo está alterada voluntariamente, la multa puede ser de 6.000 euros, y se pueden retirar hasta 6 puntos del carnet. Finalmente, los conductores tiene que tener cuidado con los limpiaparabrisas, la documentación reglamentaria y llevar el adhesivo de la ITV.