Un agente de la policía local de Cádiz ha sido expulsado del cuerpo por haberse quedado con más de 8.000 euros de las multas que imponía a los ciudadanos, la gran mayoría, extranjeros.

Al policía ya lo había condenado la Audiencia Provincial en diciembre del año pasado a dos años de prisión por malversación de dinero público y por infidelidad en la custodia de documentos, y también fue inhabilitado para cualquier trabajo público durante seis años.

Una falta disciplinaria muy grave

Ahora, el ayuntamiento ha considerado que los hechos constituyen una falta disciplinaria muy grave, y ha acabado optando por la medida más severa que se prevé en estos casos: la expulsión del cuerpo. El agente había pedido que sólo se lo apartara durante seis años, el tiempo que, igualmente, hubiera sido inhabilitado.

En el expediente se ha dejado claro que las acciones del agente afectan "a la imagen y la confianza de los ciudadanos en las funciones de la policía local", y califican de "muy grave" la afectación de este asunto en la seguridad ciudadana y en los servicios prestados, porque la cifra de ciudadanos afectados superaba el centenar.

Pillado por el recurso de un ciudadano extranjero

Además, en el documento se menciona la intencionalidad del agente, porque se quedó con el dinero de los casos más complicados de detectar y, también, que lo hizo durante cerca de tres años. Por eso el expediente se ha cerrado con la expulsión definitiva del agente.

Todo se destapó cuando a uno de los extranjeros a quien el agente había multado recurrió la sanción al ayuntamiento, y se vio como la multa no había sido tramitada. El modus operandi era sencillo: el agente cobraba en efectivo la sanción al ciudadano, sin que les entregara el recibo, y no lo transmitía al ayuntamiento. Normalmente escogía ciudadanos extranjeros porque era más sencillo que la pagaran al acto.

Después de ser pillado, una inspección encontró los boletines de denuncia que había impuesto en la taquilla del agente.