La Guardia Urbana de Tarragona hizo un hallazgo sorprendente durante una inspección en un domicilio del barrio de Torreforta (Tarragona). El propietario de un restaurante japonés había instalado en la terraza de su piso una piscina en la que criaba los peces que después servía a sus comensales. La Unidad de Medio Ambiente del cuerpo policial instó al dueño a desmontar la instalación ante el riesgo que podía suponer el peso de los casi 3.400 litros de agua en la estructura del edificio.

La piscifactoría casera fue descubierta el martes de la semana pasada durante la inspección en uno de los bloques de pisos de la calle Gaià del barrio de Torreforta. Según informa el Diari de Tarragona, las quejas vecinales por el ruido de unas obras fueron el motivo que llevó a los agentes hasta la terraza en la que uno de los inquilinos - de origen chino- criaba peces en una piscina improvisada para luego servirlos a los clientes del restaurante de comida japonesa que regenta.

Se instó al dueño a desmontar la instalación ante el riesgo que podía suponer el peso de los casi 3.400 litros de agua 

 

La instalación tenía aproximadamente dos metros y medio de ancho y la Guardia Urbana de Tarragona calculó que debía haber unos 3.400 litros de agua en su interior. Tras dar parte a la inspectora municipal de Salut Pública, la policía volvió a presentarse en el domicilio al cabo de tres días y comprobó que los peces ya no estaban en la piscina, pero que el recipiente continuaba lleno de agua, informa el mismo medio.

Ante el riesgo que podía suponer el peso de los miles de litros de agua en la estructura del edificio -que no está preparado para soportar tales cantidades y podría derrumbarse- tanto la policía como la inspectora instaron al dueño a desmontar la instalación y el departamento de Disciplina Urbanística decidió abrir un expediente.