Una niña ha sido destrozada "como un pedazo de carne" por cinco perros enormes que irrumpieron a través de la cerca mientras disfrutaba de un picnic familiar en el jardín de casa. La pequeña Ella quedó con heridas que cambiaron su vida después de que los perros de su vecino Andrew McGowan comenzaran a maltratarla.

La tía de Ella, Sandra McKevitt, vio con horror cómo los perros destrozaban a su sobrina el 7 de mayo de 2016 en Dingle, Liverpool. Recordando el ataque, a la BBC, ha dicho: "Estábamos haciendo un pequeño picnic y estaba al tanto de los perros, pero no ladraban. Al minuto siguiente, hubo un gran estallido, vi los ojos salvajes del perro y pensé que tendríamos que movernos rápido".

"Su mejilla colgaba, se podía ver su cuero cabelludo", recuerda horrorizada su tía

 

Sandra se dio cuenta de que estaba atrapada en el fondo del jardín con Ella y rápidamente le dijo a su otra sobrina y sobrino que se refugiaran en la casa. Mientras huían, los cinco perros comenzaron a atacar a Ella, que ahora tiene cinco años, mientras Sandra intentaba frenéticamente alejarlos de ella.

“La niña gritaba 'ayuda' y 'mamá' y 'papá' contínuamente. Intenté llegar a la puerta, pero los perros simplemente saltaban y le arrancaban la piel como a un trozo de carne”. Entonces, la mujer empezó a rezar. "Estaba perdiendo el conocimiento y pensaba ‘por favor, Dios, déjanos salir de aquí”.

Ella ataque

La niña ha quedado con cicatrices permanentes

“Una mejilla colgando”

Los vecinos horrorizados salieron rápidamente al jardín e intentaron distraer a los perros, lo que permitió a Sandra agarrar a Ella en brazos y escapar. La niña fue trasladada en avión al hospital Alder Hey Children's, donde permaneció durante tres semanas y media y tuvo que someterse a 12 horas de cirugías.

"Su cara no se parecía en nada a ella, hinchada, con puntos en todas partes”, explica Sandra. "Su mejilla colgaba, se podía ver su cuero cabelludo, había cortes cerca de su ojo. Estaba sangrando por todas partes”, añade.

Dieciocho meses de cárcel

"Honestamente pensé que ella no sobreviviría. Mi corazón se rompió al mirarla, nadie debería tener que pasar por algo así", opina su tía. La valiente Ella luchó contra el dolor, pero quedó con cicatrices permanentes y pérdida de sensibilidad en los labios y la boca.

El propietario Andrew McGowan fue encarcelado durante 18 meses y se le prohibió mantener perros durante 12 años después de admitir que los animales habían estado peligrosamente fuera de control. Cinco perros y seis cachorros fueron capturados después del ataque, dos de los cuales fueron sacrificados.