Un hombre ha pegado una paliza a Sandra Castro, una frutera de A Coruña. El atacante se violentó con ella porque vendía peras de Lleida (Catalunya) en su local.

Los hechos ocurrieron el martes, minutos antes de las dos de la tarde, en el local que regenta en Marqués de Pontejos (A Coruña). El hombre le exigió que retirara la fruta porque era catalana "y no es normal venderla aquí". Ella le pidió que se fuera, y él la atacó.

Le pegó varios puñetazos

Castro tiene un cartel con el precio y el origen de cada fruta que expone en su tienda, la Frutería Sandra. El hombre, cuando lo vio, se enfureció al ver las peras de Lleida. Según parece, se puso violento y se le acercó para hacerle una peineta delante de su cara, según La Voz de Asturias.

El atacante le exigió que retirara la fruta catalana, y Castro se negó. En este momento el hombre, de unos 70 años, le pegó varios puñetazos. Como consecuencia, la víctima acabó con heridas en la cara.

Le hizo una foto

Castro, al ver el camino que tomaba la pelea, cogió el móvil y enfocó al atacante con la cámara. Lo amenazó con hacerle una fotografía y presentar una denuncia.

Fue entonces cuando el hombre le cogió el teléfono y le asestó dos puñetazos en la cara. La víctima tiene dos lesiones cerca de la nariz.

Pidió auxilio a gritos

Según relata Castro, pidió ayuda a gritos, dado que en aquel momento pasaba mucha gente por la calle. "Al principio no vino nadie", asegura. Al final, sin embargo, "apareció un chico", explica la mujer.

Ella le explicó lo que estaba ocurriendo, y el chico le exigió al atacante que le devolviera su móvil.

El agresor se intentó defender

Según el testimonio de la víctima, el señor se excusó diciendo que no había golpeado a nadie. Pero Castro estaba sangrando por toda la cara, lo que hacía evidente la mentira. Finalmente el agresor le devolvió el teléfono y se marchó rápidamente de la frutería.

Todavía no lo han identificado

Castro acudió a la policía a denunciar al hombre. Consiguió hacerle una foto de la cara y la entregó a los agentes para que lo encontraran, aunque todavía no lo han localizado.

Esta no es la primera vez que alguien hace referencia a los productos catalanes que vende en su frutería. "Me habían dicho que no me compraban productos por ser catalanes, pero nunca había visto nada así, me dolió más el escándalo que los puñetazos", ha asegurado.