Un hombre mató a su bebé de nueve meses tapándole la cara y la nariz con fuerza. Según él, unas voces que oía le pidieron que lo hiciera porque "llegaba el Apocalipsis".

Los hechos pasaron el día 1 de junio de 2017, a Arcos de la Frontera (Cádiz). Ahora la Audiencia de Cádiz ha condenado al parricida a 23 años de prisión, que cumplirá a un centro psiquiátrico.

Lo ahogó

El hombre estaba durmiendo con su pareja y el bebé en la misma cama, porque el pequeño todavía no tenía montada la cuna.

De repente, en un momento dado de la noche, el acusado tapó la boca y la nariz al pequeño para matarlo. Según él, "recibía mensajes en su teléfono móvil que le decían que tenía que asfixiar al bebé". Además, también creía que llegaba el Apocalipsis, informa Público.

La madre lo intentó auxiliar

La madre de la criatura, que es sordomuda, se había sacado los audífonos porque estaba durmiendo. Cuando se despertó y vio lo que estaba pasando, intentó apartar al hombre de su hijo y ayudarlo.

El acusado le pegó para apartarla y, ante los gritos desconsolados de la mujer, que quería salvar a su hijo, el hombre aplastó la cara del bebé contra su pecho hasta asfixiarlo y dejarlo en el suelo.

Una vecina lo oyó todo

Una vecina de la pareja oyó las fuertes veces que procedían de la casa y avisó a la Policía Local. Cuando los agentes, junto con la Guardia Civil, se presentaron en la casa, el mismo acusado les abrió la puerta.

El hombre, al principio, mantuvo que la muerte de su hijo había sido un accidente.

Ingreso en el psiquiátrico

La Sección Octava de lo Audiencia Provincial de Cádiz ha condenado al hombre a 23 años, cuatro meses y 15 días de prisión. Cumplirá su pena en un centro psiquiátrico, adecuado a su enfermedad.

El jurado popular lo ha declarado culpable de un delito de asesinato con el agravante de parentesco y la eximente incompleta de alteración psíquica; y por lesiones a su expareja.

No se puede acercar a su expareja

La Audiencia le ha prohibido comunicarse o aproximarse a menos de 200 metros de su expareja en los diez años próximos a la salida de la prisión. Asimismo, estará en libertad vigilada durante cinco años una vez haya cumplido la pena.

El hombre tendrá que indemnizar a su exnovia con 87.900 euros, por la muerte de su hijo, y con 626 euros por las lesiones que le ocasionó.