El hombre acusado de abusar sexualmente durante cuatro años y de forma continuada de su hija adoptiva será condenado a ocho años y medio de cárcel, según se ha acordado en el juicio celebrado este lunes.

"Hice lo que ella quería"

El hombre ha admitido los hechos aunque asegura que hizo "lo que ella quería". "No fui yo quien provocó la situación, ni mucho menos", ha dicho durante el interrogatorio y ha pedido disculpas a la sociedad y "a quien proceda". "Entiendo que no tiene perdón de Dios", ha dicho al acabar la vista que se ha celebrado en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria y que ha quedado vista para sentencia.

Amenazaba a su hija diciéndole "no se lo puedes decir a nadie porque si no, romperás la familia"

Según el ministerio público, el hombre conseguía que la menor accediera a los contactos "diciéndole que tenían una relación muy especial y que no se lo podía decir a nadie porque si no, rompería la familia, a sabiendas de que para la pequeña tener una familia era muy importante habiendo carecido de una antes de ser adoptada".

Penetración vaginal

A preguntas del fiscal y de la acusación particular, el hombre ha reconocido todos los hechos. Según ha explicado, adoptó a la niña con nueve años e inició los tocamientos a partir de cuando ella tenía trece y más adelante mantuvo relaciones sexuales completas, con penetración vaginal, hasta que cumplió los 17 años.

Según el hombre, dejó de violarla cuándo le dijo "Papi, ya no quiero mantener relaciones contigo" y entonces "se acabó"

El hombre también ha asegurado que dejó de violarla cuándo su hija "le dijo textualmente: 'Papi, ya no quiero mantener relaciones contigo' y entonces "se acabó" dice el hombre. "Hice lo que ella quería, no fui yo el que provocó la situación, ni muchísimo menos".

Antes de acabar, el hombre ha pedido perdón a la sociedad, al juzgado y "a quién proceda por todo lo que he hecho", "me arrepiento total y absolutamente", ha asegurado. "Entiendo que no tiene perdón de Dios" dice el hombre que también ha manifestado que no sólo ha perdido a su familia, hijos y amigos sino que también ha perdido una cosa más importante que todo eso, como es "la libertad".

"Estoy muerto"

En este sentido ha indicado que, cuándo salga de la cárcel, tendrá casi 80 años. "Estoy muerto", ha manifestado. Sobre la pena impuesta, considera que los diez años de libertad vigilada le parecen "una barbaridad", ya que cuando cumpla la condena se marchará de Cantabria y no volverá. Además, reconoce que necesita terapia, que ya ha pedido en el centro penitenciario de El Dueso donde está en prisión preventiva pero tendrá que esperar unos 14 meses para empezarla.

Tratamiento psicológico

En la vista también se ha practicado la prueba pericial, con la declaración de forenses y psicólogos que han atendido a la víctima, y que han coincidido en que como secuela sufre estrés postraumático en grado alto, "totalmente compatible" con personas que han sido víctimas de abuso o violencia sexual.

Según han apuntado, el relato de la víctima sobre los hechos es "coherente" y detallado aunque "difícil y con algunos saltos" debido a que hay momentos que no quiere recordar y que le cuesta describir. La chica está en tratamiento psicológico desde febrero del año pasado.

Ocho años y medio de cárcel

En la sesión, en la que también ha declarado la víctima a puerta cerrada y los peritos, el fiscal ha rebajado la pena inicial de doce años y seis meses de prisión a ocho años y medio, a los que se suman 18 años de prohibición de acercarse o comunicarse con la joven y 10 más de libertad vigilada. Además, tendrá que indemnizar a su hija con 75.000 euros por los daños causados.

Tanto la acusación particular como la defensa se han adherido a las modificaciones de la Fiscalía que considera que los hechos constituyen un delito continuado de abusos sexuales con acceso carnal y agravado por la vulnerabilidad de la víctima y con abuso de superioridad.