Omar, un chico de Guinea Conakri, no pudo soportar la perspectiva de encontrarse sin hogar. Acababa de llegar a España, y lo expulsaron del centro de menores donde estaba porque era mayor de edad. Puso fin a su vida tirándose desde un puente en Igualada (Barcelona).

Su cuerpo se encontró este miércoles en el río Anoia. El chico llevaba en el país desde mayo, y vivía en un centro de menores no acompañados gestionado por la cooperativa Eduvic. Hasta que hace tres semanas lo expulsaron.

Un sueño frustrado

Omar dejó a la familia y a su tierra para buscar una vida mejor en Europa. Llegó a España hace 5 meses, y cuando entró en el centro de Calella, dio todo lo que tenía para ser feliz.

Según ha podido saber El Periódico, el chico colaboraba en todas las actividades y se mostraba dispuesto con los educadores. Su actitud era excelente. Pero cuando la Fiscalía determinó que era mayor de edad, y no podía seguir viviendo en el centro, los demonios de su pasado volvieron y no pudo soportarlo.

Unas pruebas controvertidas

El chico fue sometido a un estudio óseo, que realiza el Instituto Forense, para determinar si los chicos son menores no acompañados (mena) o mayores de edad. Analizan el tamaño de los huesos y de los dientes, y de acuerdo con los resultados se determina el futuro de los jóvenes.

En Catalunya estas pruebas son cada vez más frecuentes. Sin embargo, la ONU se muestra contraria en la práctica y ha recomendado en España que deje de hacer las pruebas. La razón: las consideran "imprecisas", y pueden ser erróneas.

Si el resultado no se corresponde con la realidad, puede tener consecuencias devastadoras para los jóvenes. Omar es un ejemplo de eso.

Atormentado

El centro, que se mudó a la comarca de la Anoia, expulsó a Omar de su programa, aunque él mantuvo cierta relación con algunos educadores. El servicio de la cooperativa le encontró una casa: un nacional de su país lo acogió.

Pero Omar no estaba bien. Emocionalmente, estaba destrozado. Y el veredicto de la Fiscalía fue la gota que colmó el vaso. Decidió tirarse por un puente.

Indignación por el caso

Colectivos antirracistas, como Hourria, han lamentado la historia del joven Omar. Se muestran indignados: "¿Quién asumirá la responsabilidad de una muerte evitable, de la desprotección de una persona extremadamente vulnerable, de explicar su historia, de denunciar a todos los que lo hemos matado?".

Según ellos, el sistema es quien ha fallado, en este caso y en muchos. Lo califican de racista e inhumano, y aseguran que criminaliza a los jóvenes por el solo hecho de ser migrantes. El colectivo ha pedido que a Generalitat asuma responsabilidades.

Lucha contra el sistema

Los colectivos y las ONG antirracistas luchan diariamente para que casos como el de Omar no se produzcan. Pero no lo pueden conseguir.

Muchos menas llegan a Europa con secuelas y traumas. No tienen a nadie en quien confíen a su lado, ni alguien que luche por ellos y los proteja.

Tal como indica El Periódico, hay muchas dudas en torno al caso del Omar. No se sabe si su familia conoce su muerte, y si lo podrá enterrar. O si su cuerpo acabará en algún cementerio catalán, olvidado en alguna fosa común.