La declaración ante el juez de la víctima de la nueva Manada de Manresa ha sacado a la luz alguno de los detalles que han resultado clave en la investigación del caso. El colchón en el cual se produjeron las presuntas violaciones, el móvil de unos de los implicados o las bragas de la chica de 17 años son parte de los indicios que llevaron los Mossos d'Esquadra a detener a los cuatro jóvenes y que han decantado la decisión de la magistrada del juzgado de instrucción número 7 de Manresa, que este martes ha decretado prisión provisional comunicada y sin fianza para los chicos.

El colchón

El relato de la víctima empieza cuando la chica conoce a los acusados el pasado 13 de julio por la noche y estos la invitan al piso que ocupaban en el número 17 de la calle d'Aiguader de Manresa. En el domicilio, la menor -que llevaba todo el día bebiendo cervezas sin comer nada- tomó tres cubatas e hizo un par de caladas en un "porro". Después de bailar "música árabe" con alguno de los chicos del grupo, uno de los implicados la invitó tumbarse sobre un colchón en el suelo de una habitación del piso porque "la veía mal". Una vez allí, le quitó toda la ropa excepto los sujetadores y empezó a realizarle tocamientos, aunque ella se negó en todo momento e intentó apartarlo. El joven se tumbó encima suyo, la penetró vaginalmente y salió de la estancia.

Seguidamente, otro de los detenidos entró en la habitación y también se tumbó encima suyo para abusar de ella. Según el testimonio de la víctima, ella no paraba de pedirle que la dejara, pero tampoco se lo pudo sacar de encima. Estos mismos hechos se repitieron una tercera y una cuarta vez con dos chicos más. La chica no puede asegurar que el tercer implicado la penetrara, pero sí le hizo tocamientos y sí que puede decir que como mínimo uno de ellos eyaculó dentro. En la habitación donde se produjeron los hechos no había luz, de manera que los jóvenes utilizaban unos teléfonos móviles a modo de linterna y por la ventana también entraba un poco de luz de la luna.

Las bragas

Después de varios intentos, la menor consiguió marcharse, se vistió rápidamente y huyó dejándose las bragas y un cosmético en el piso. La prenda de ropa y el objeto fueron encontrados por los agentes de los Mossos d'Esquadra que registraron la vivienda donde vivían los cuatro detenidos. Para la magistrada, este hallazgo hace creíble que la víctima tuviera que salir corriendo y concuerda con la actitud que tenía la chica cuando realizó las llamadas telefónicas al 112 pidiendo ayuda, que fueron grabadas y han sido analizadas por los investigadores.

Ante el juez, la menor ha explicado que ella se marchó a dormir a aquella habitación a iniciativa de uno de los chicos, pero que si bien estaba "aplatanada" por el alcohol consumido, en ningún momento se durmió y era consciente de todo lo que pasaba. La chica también ha manifestado que pudo observar los rasgos físicos de cada agresor porque estaba la iluminación de los móviles en la almohada, y entraba un poco de luz de la luna por la ventana.

El móvil

Un testigo que se encontraba en el domicilio en el momento de los hechos ha corroborado parte del relato de la denunciante y ha explicado que dos de los detenidos discutían por haber mantenido ambos relaciones sexuales con la misma chica. Ante estas afirmaciones, sólo uno de los acusados ha contestado las preguntas de todas las partes y de los otros tres, uno de ellos ha utilizado el turno de palabra para negar su presunta implicación en la violación múltiple y ha inculpado a uno de sus compañeros diciendo que sólo él entró varias veces en la habitación.

Sin embargo, la víctima reconoció espontáneamente a tres de los cuatro detenidos en la vía pública, ante los agentes de los Mossos d'Esquadra que la atendieron al poco de suceder el incidente. El cuarto arrestado fue identificado como propietario de un móvil desde el cual la menor habría llamado a la policía para pedir ayuda. El propio implicado fue quien reconoció ante los investigadores que era el dueño del teléfono.