Hoy es un dia clave en la vida de Fabrizio. Una piedra angular en su corta trayectoria vital. Fabrizio es un niño de Lalín (Pontevedra) de tan solo tres años. Puede perder la visión de su ojo izquierdo. El pasado miércoles, mientras estaba en el comedor del colegio, otro niño le lanzó gel hidroalcohólico al globo ocular causándole una terrible abrasión.

Hoy  en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) le practican una operación de transplantamiento de la membrana amniótica. Será fundamental en la recuperación de la vista.

Se quemó en el comedor del colegio

Noelia, la madre de Fabrizio, explica que, según le contó su propio hijo, el accidente se produjo en el comedor del CEIP Vicente Arias de la Maza de Vilatuxe, donde otro niño en una pelea en el comedor le habría "arrojado" gel al ojo en el que se produjeron las quemaduras.

"A mí me llaman, me dicen que ha ocurrido un accidente y que el niño tiene gel en el ojo por lo que será mejor que me lo lleve. Eso es lo que me trasladan", ha explicado la madre del menor.    

La madre estaba trabajando 

Cuando se produjo el incidente, Noelia estaba trabajando. La avisaron. Tardó unos 40 minutos en llegar al colegio. Para entonces, el gel ya había producido quemaduras en el ojo del menor, que ahora está sometido a un tratamiento cada tres horas y siente "un enorme dolor", puesto que tiene una úlcera de un centímetro. Explica que Fabrizio llora, grita y se retuerce de dolor, que hacen falta tres o cuatro enfermeras para agarrarlo

"Me dijo que el protocolo decía que el progenitor debía recoger al menor", ha lamentado, al tiempo que ha reprobado que niños tan pequeños como su hijo, que "acaba de cumplir tres años", tengan acceso directo al gel. 

Hospital Clinico de Santiago / Europa Press

A Fabrizio, el niño de tres años que se quemó el ojo izquierdo con gel hidroalcohólico en el colegio, le practican hoy una operación de transplantamiento de la membrana amniótica / Europa Press

Solo piensa en superar este percance

Tras su llegada al centro, la madre de Fabrizio ha señalado que la directora, que estaba con el niño, le explicó que había llamado al 061 y, siguiendo sus indicaciones, lavó el ojo del menor con agua. Sobre el mismo, según traslada la madre, tenía una gasa húmeda.  
 
"En el autobús es la cuidadora la que se lo echa en las manos. Yo no culpo al otro niño, lo que no entiendo es que haya gel al alcance de niños tan pequeños. No es justo que mi hijo tenga que pasar por esto", ha contrapuesto. Finalmente, ha ratificado que, aunque ahora solo puede pensar en "superar esto", decidirá si toma o no medidas legales, también en función de si a su hijo le quedan lesiones en el ojo o no.