Fatehvir Singh, el niño de dos años qye cayó el pasado jueves en un pozo de 33 metros de profundidad y 23 centímetros de diámetro cuando estaba jugando en un campo cercano a su casa en el estado de Punjab, en el norte de la India, ha sido hallado muerto, según las autoridades locales. 

"El niño ya no está vivo y fue rescatado de madrugada por los rescatistas", ha dicho Vijay Inder Singla, un miembro de la asamblea legislativa local. Un helicóptero médico ha transportado al niño a un hospital y ha muerto allí. El primer ministro de Punjab, Amarinder Singh, ha lamentado en Twitter la muerte del pequeño.

"El pozo estaba cubierto por un saco de arena, pero parece que el niño caminó por encima, resbaló y se cayó dentro", ha explicado Inder Singla. La madre intentó rescatarlo, pero no pudo. Los equipos de rescate intentaron insertar un tubo de un metro de diámetro en paralelo al pozo para llegar a la profundidad donde se creía que estaba el menor, publicaba El Mundo.

En el pozo también se introdujo un conducto de oxígeno y una cámara. Sin embargo, no pudieron proporcionarle ni comida ni agua. "Tenemos esperanzas de que dentro de algunas horas podremos localizar al niño", decía Inder Singla unas horas antes del  rescate.

Un equipo de la Fuerza Nacional de Respuesta ante Desastres (NDRF), asistido por la policía, autoridades civiles, aldeanos y voluntarios, ha llevado a cabo la operación de rescate bajo altas temperaturas, cosa que ha dificultado su trabajo. La NDRF habría tratado de sacar al niño con la ayuda de una cuerda, aunque no lo habrían conseguido.

Los pozos, una trampa mortal para los niños

Este incidente llega muy poco tiempo después del caso Julen, también de dos años, que quedó atrapado el pasado enero en un pozo de Totalán (Málaga). En marzo, un niño de 18 meses fue rescatado de un pozo en Hisar (India), dos días después de haber caído.

Y si nos remontamos más atrás en el tiempo, en 2006 se produjo el rescate de Prince, de cinco años, 48 horas después de caer en un pozo de una aldea en Kurukshetra (India). Todos estos accidentes revelan que los pozos son trampas mortales para los niños.