Sergio, el niño de 7 años en lo que su madre estranguló y mató en El Ejido, Almería, este jueves, estaba en el centro de una larga disputa entre sus padres. De hecho, la familia paterna llevaba años batallando con Ana María B. L., la presunta asesina y madre, para que le retiraran la custodia del pequeño.

Durante dos años, ambas partes se estuvieron denunciando e interponiendo demandas con el fin de conseguir la custodia completa del niño. La familia del padre alegaba la incapacidad de Ana María a un hecho de gran relevancia: le habían diagnosticado una enfermedad mental.

La familia paterna temía por la vida del niño

Según ha podido saber El Mundo, el abuelo del niño tenía miedo de que Ana María le hiciera alguna cosa a su nieto. Una conocida de la familia había tenido, hacía poco, una conversación con el hombre. "Cada día estamos de juicio, y nadie nos da la custodia. Tememos por la muerte de mi nieto", le dijo.

Ana María no estaba "en orden"

La enfermedad mental de la madre del pequeño era un tema que preocupaba, y no sólo a la familia paterna. Tanto la conocida a quien Ana María pidió ayuda para mover el cadáver de Sergio, como la mujer que ha hablado con El Mundo, apuntaron a los periodistas que la madre no estaba bien de la cabeza. "Hacía mucho tiempo que batallaban por la custodia del niño porque aquella mujer no estaba en orden", manifiesta a la amiga de la familia del padre. Y es que el año 2012 le diagnosticaron una enfermedad mental.

Una batalla legal interminable

Ana María se separó de su marido, Sergio Fernández, de 43 años, después de 17 años de relación. Fue entonces cuando lo denunció por maltratos el año 2017. Este febrero, dos años después, Sergio fue absuelto. Desde entonces mantenían una disputa legal por quién se quedaba con la tutela completa del niño.

La denunció por acoso

En medio de la gran disputa judicial que vivían, Sergio Fernández también acusó a su exmujer de acosarlo. De hecho, según la amiga de los familiares paternos, había visto alguna vez cómo "Ana María seguía al padre cuando iba por la calle con su hijo, cuatro o cinco metros atrás. La última vez que pasó, fue a principios de septiembre", asegura.

El padre consiguió la custodia del hijo

La Guardia Civil tuvo que intervenir más de una vez, cuando la madre asediaba hijo y padre.  Ana María tenía la custodia del niño, y el padre tenía un régimen de visitas.

Esta situación cambió cuando, 3 días antes del asesinato de Sergio, su parde consiguó la tutela.

El jueves, pasó la peor pesadilla de la familia paterna

Ana María tenía que llevar al pequeño Sergio a la escuela el jueves por la mañana. Pero lo mató, presuntamente por estrangulamiento, puso su cadáver en el coche y fue a ver a una conocida de Las Norias de Daza, a media hora de su casa.

Allí le pidió ayuda para mover el cuerpo sin vida del pequeño que, según la conocida, "iba con su mochila y todo", informa el Ideal El Ejido. Esta mujer, que no se describe como amiga de Ana María, asegura que "lo pudo ver ya morado".

La Guardia Civil tuvo que romper el cristal de la ventana para sacarla del coche

La Guardia Civil ya buscaba a Ana María en el momento en que ella estaba cerca de la casa de esta conocida. La abuela del pequeño alertó a las autoridades cuando lo vio muerto en el asiento del copiloto, después de que la presunta asesina condujera hasta su casa para discutir sobre la custodia.

Cuando los agentes la interceptaron, ella se negaba a bajar del coche. "Tuvieron que reventar el cristal de la ventana del coche", asegura la conocida. Y fue así como la detuvieron.

Todavía no se sabe dónde lo mató

Las primeras investigaciones apuntan a la asfixia por estrangulamiento como a causa de la muerte del pequeño Sergio. No obstante, todavía tienen que salir los resultados de la autopsia.

Una de las grandes incógnitas de este macabro caso es donde mató Ana María a su hijo. La Guardia Civil ya ha registrado su casa de Huércal de Almería.