"El niño será mío o no será de nadie". Con estas palabras, Ana María Baños Lozano constataba su obsesión con Sergio, su hijo de 7 años. La mujer mató presuntamente al pequeño el jueves por la mañana asfixiándolo, cuando estaban a punto de notificarle que perdería la custodia.

La familia paterna del niño hacía años que batallaba con la justicia para que diera la tutela completa al padre, Sergio Fernández. Según ellos, la madre no era apta: tenía una enfermedad mental y lo descuidaba. "A veces no lo limpiaba, o no lo llevaba a la escuela", ha afirmado el padre al Ideal de El Ejido.

El padre consiguió la custodia

Después de separarse, hace dos años, Ana María denunció a su exmarido por maltratos, y pidió una orden de alejamiento. Por este motivo, un juez decretó que fuera ella quien tuviera la custodia del hijo, y el padre tenía un régimen de visitas.

Pero la situación cambió cuando, este febrero, se archivaron las denuncias y el padre fue absuelto de todas las acusaciones. Siete meses después, en septiembre, el exmarido de la presunta asesina pidió la custodia completa del hijo, al considerar que no cuidaba bien del pequeño. Y este lunes se la concedieron.

Le iban a notificar el cambio a la madre

Tres días después de que el juez decidiera que el padre que tendría la tutela completa de su hijo, la madre lo mató, presuntamente, asfixiándolo. A continuación, trasladó el cadáver en coche, en el asiento del copiloto, y pidió ayuda a una conocida para que lo ayudara a moverlo.

Ya lo había intentado hace un año

En declaraciones a El Español, Juan José Fernández, el tío del pequeño, ha dicho que la familia paterna había denunciado hasta 15 veces a Ana María porque maltrataba a su hijo. "Sergio nos decía que le pegaba en la cara, en los brazos, a veces no le daba de comer, no lo llevaba a la escuela, lo castigaba...".

Y, ahora hace un año, intentó matarlo. Según el tío, "el año 2018 el niño ya nos dijo que su madre lo había intentado asfixiar con una almohada".

El pequeño Sergio le tenía miedo a su madre

El padre del niño asegura que la criatura no quería ir nunca con su madre cuando lo recogía después de haber estado con su familia paterna. El tío también lo corrobora: "le tenía miedo".

La familia estaba preocupada por el pequeño Sergio, porque sabían que estaba en riesgo. De hecho, su abuelo confesó a una conocida que "temía por la vida del niño".

Los acosaba a todos

La conocida a quien Ana María pidió ayuda para mover el cadáver de su hijo asegura que había visto cómo la madre acosaba y seguía al padre de su hijo cuando le tocaba estar con él. Además de eso, también molestaba al resto de la familia paterna: "una vez llamó a mis padres más de 100 veces para decirles que quería devolver con mi hermano", asegura Juan José.

Y es que, según las personas próximas a la mujer y a la familia, Ana María no estaba bien de la cabeza. Había sido diagnosticada con una enfermedad mental, pero, además, "el divorcio la había trastocado", según el tío del niño.

El niño había pedido ayuda en varias ocasiones

Sergio Fernández asegura que su hijo les había enviado mensajes de auxilio a él y a sus abuelos. Además, su hermano asegura a El Español que, a veces, también cogía el móvil de su madre y les enviaba audios de WhatsApp: "Abuela, dile a mi padre que venga, que mi madre me está pegando".

"Todos en Alcolea sabíamos que eso pasaría"

El tío del niño asegura que todo el mundo se temía lo peor de Ana María. Apunta a sus problemas mentales como principal factor, aunque, según la Guardia Civil, no tenían constancia de que tuviera ningún tipo de enfermedad mental.

Sergio Fernández asegura que su exmujer mató al niño el mismo día que recibió la sentencia judicial que notificaba que la custodia pasaba a ser de él.