Ha sido una muerte involuntaria y totalmente atípica. Un niño inglés de 13 años tenía la manía de oler un desodorante de espray de su madre porque le recordaba su olor.

Los padres ya le habían alertado anteriormente de los peligros que podía correr si lo hacía ya que habían notado que los desodorantes se gastaban demasiado rápido. El niño les había explicado que lo hacía para no desprenderse del buen olor que hacía a su madre.

El niño murió por un ataque cardiaco

Hasta que llegó lo peor. El niño inhaló una lata entera de este aerosol en su habitación hasta que sufrió un paro cardiaco. Cuando los padres lo vieron ya era demasiado tarde.

Los hechos ocurrieron el pasado mes de junio pero es ahora que sale a la luz este caso con la investigación que ha podido determinar las causas.