Grace Morley, una niña de 8 años fue al oculista porque no veía bien, una vez en el hospital supo que tenía un tumor cerebral del tamaño de una pelota de golf.

Gracias a su hermano, la niña fue al oftalmólogo porque hacía días que se quejaba de que había perdido la visión rápidamente.

Siempre había utilizado gafas para leer y le habían hecho pruebas oculares dos veces en los dos años anteriores, sin embargo no le detectaron antes el problema.

Cicatriz

Ahora la niña dice a sus amigos que la cicatriz le provocó un mordisco de tiburón / Triangle News

"No tenía síntomas, tampoco pérdida del equilibrio o dolores de cabeza"

La familia llevó el 29 de diciembre a la pequeña en Basingstoke Specsavers, al Reino Unido, para una revisión ocular. Sin embargo el personal médico vio que la parte posterior de los ojos estaba "un poco pálida".

Los médicos pensaron que era mejor derivarla en el hospital para asegurarse y utilizar una mejor maquinaria. Según la familia, la niña "no tenía síntomas" y tampoco pérdida del equilibrio o dolores de cabeza.

Una operación de seis horas

Después de una exploración en el médico le revelaron un tumor de grandes dimensiones que tenía que ser extraído inmediatamente mediante una intervención quirúrgica.

Si no se le hubiera hecho a tiempo lo habría podido llegar a paralizar, dejar ciega o incluso, haber podido causarle la muerte.

La operación duró seis horas y media que le dejó una cicatriz de 6 pulgadas en la parte posterior de la cabeza.