Kallie Bender llegó al mundo siendo una minúscula luchadora: nació quince semanas antes del previsto, pesando menos de medio kilo y siendo más pequeña que una muñeca.

Después de cinco meses sin saber si sobreviviera, ahora la familia, residente en la ciudad de Phoenix, Arizona, puede afirmar que lo ha conseguido y está fuera de peligro

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La pequeña Kallie dentro de la incubadora con sus padres / Mirror

Un parto muy doloroso

Cuando la madre Bender se puso de parte, no se lo podía creer, sólo hacía 25 semanas que estaba embarazada y, según la previsión de los médicos, todavía le faltaban más de cuatro meses para que su hija tuviera que llegar al mundo. Pero a veces las cosas no son como uno se espera, y la pequeña Kallie había decidido que había llegado su momento.

Después de un parto de alto riesgo, la niña nació pesando 365 quilos y midiendo menos de 30 centímetros. La preocupación de los médicos por la supervivencia de la niña fue inmediata.

Los mismos profesionales decidieron ingresarla rápidamente en la unidad de cuidados intensivos por neonatales y la mantuvieron intubada en de una incubadora hasta que saliera del peligro, según informa el diario Mirror.

La Kallie ha llegado a su casa pesando 3,2 kilogramos

Finalmente, después de cinco meses luchando por sobrevivir, los médicos del hospital han podido dar el alta al milagroso bebé este lunes. 

La Kallie ha llegado a su casa pesado 3,2 kilos, sabiendo que tiene una vida por delante i con el récord de ser uno de los bebés nacidos más pequeños de la historia del estado de Arizona