La Comunidad de Madrid ha multado con 20.001 euros a E.L. por ofrecer a través de Internet terapias para la curación de la homosexualidad. Así lo ha anunciado el vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado. "Este Ejecutivo no va a dar un paso atrás en materia LGTBI y derechos civiles", ha defendido el diputado de Ciudadanos.

La investigación comenzó en el año 2016 cuando la asociación Arcópoli presentó ante la Consejería de Políticas Sociales un escrito a través del cual denunciaba esta presunta infracción administrativa. A raíz de este escrito, la Secretaría General Técnica de la Consejería de Políticas Sociales decidió abrir un periodo de información previa de carácter reservado con el objetivo de conocer las circunstancias del caso concreto.

Mientras se llevaba a cabo este proceso, en enero de 2017, se registró una nueva denuncia formulada por dos particulares que hacían también alusión a un posible delito por realización de terapias.

Es la primera vez que se interpone una multa de esta cantidad en un caso de homofóbia

 

En marzo de este año la Secretaría General Técnica resolvió que los hechos denunciados podrían constituir una infracción administrativa "muy grave”, con multas que podrían oscilar entre 20.000 y 45.000 euros. Un mes después el Consejo de Gobierno inició el procedimiento sancionador.

Desde la entrada en vigor de la ley, esta es la primera vez que se interpone una multa de esta cantidad. Hasta el momento, el resto de procedimientos han derivado en 18 sanciones por infracciones leves con multas que oscilan entre los 200 y los 1.800 euros.

Asociaciones LGTBI celebran la resolución

Asociaciones LGTBI y Kifkif se han mostrado satisfechas tras la sanción, pionera en España, por parte de la Comunidad a una persona que se dedicaba a tratar de corregir la homosexualidad mediante terapias no avaladas por ninguna institución médica.

El director del Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia, Rubén López, considera que estas terapias de curación "son una práctica aberrante que pueden ser consideradas torturas psicológicas y que pueden llegar a inducir al suicidio a las personas que asisten con la esperanza de 'volverse heteros'". "Son impropias del siglo XXI en España y es vergonzante que partidos políticos como Vox estén a favor de que existan", ha concluido.