La mujer de Castro Urdiales (Cantabria) acusada de haber matado a su pareja, le dio por repartir croquetas y comida casera entre sus compañeras de baile de la Casa de Andalucía después del crimen, según ha explicado El Programa de AR.

Nadie sospechó entonces que la mujer presuntamente habría decapitado a su pareja, había hervido su cabeza, la había envuelto y entregado a una amiga suya, que parece ser, según se ha sabido, podría ser amante de la víctima.

Castro Urdiales   EFE

Muchos vecinos ahora se preguntan si la frialdad de la mujer fue suficiente no sólo para disfrutar de las fiestas del pueblo cuando ya había matado a su pareja, si no para ofrecerles croquetas y comida casera en diferentes ocasiones. Y es que muchos vecinos y la investigación abierta tratan de descubrir aún qué se hizo con la carne que la mujer presuntamente sacó de la cabeza de la víctima y qué hizo después con el resto del cuerpo, que sigue sin aparecer.

Dos líneas de investigación

Carmen, la pareja de la víctima es la única acusada hasta el momento y la principal sospechosa del crimen. Lo que no está tan claro es quién lo cometió.

La primera opción que se contempla y la que se ha barajado desde el principio es que la mujer cometiera el crimen, cortara la cabeza de su pareja, la hirviera para que no oliera y después la llevase envuelta en una caja a la vecina, que se piensa que podría ser la amante. Esta opción gana peso después de la declaración de la mujer que hacía la limpieza en casa de la pareja. Ante la policía declaró que un día Carmen la hizo ir antes para tirar unas bolsas de basura que pesaban mucho. De ahí que la policía haya empezado a investigar si hay restos en el vertedero de Castro Urdiales.

La segunda opción que contempla la investigación es que la idea del crimen la tuviera ella, pero que la ejecución fuera llevada a cabo por un sicario, que le habría enviado la cabeza a casa como prueba de haber realizado el trabajo. Esta opción gana fuerza si tenemos en cuenta que el trabajo que se realizó con la cabeza era muy técnico y parece apuntar a un especialista que ya tenía experiencia. Además, Carmen contó a los familiares, pocos días después de la desaparición, que Jesús se había ido de vacaciones a Punta Cana y se había llevado 12.000 euros. Ésta es la cifra que se piensa que podría haber pagado a un sicario para cometer el crimen.