Una mujer de 65 años ha muerto en Caserta (Italia) por una hemorragia gastrointestinal después de negarse a recibir una transfusión de sangre. La mujer, Testigo de Jehová, rechazó el procedimiento médico por su fe, que lo prohíbe.

Los hijos aplaudieron su decisión

La familia de la mujer se mostró orgullosa de su decisión y le dieron apoyo en todo momento. Sus hijos incluso enviaron una carta abierta al diario italiano La Repubblica, en la que expresaban que "habían querido mucho a su madre y siempre la admiraron por su fe y coraje". La carta, sin embargo, continúa con un tono acusatorio al personal sanitario del hospital donde fue atendida: "respetamos su decisión de no recibir transfusiones de sangre, sabiendo que hay estrategias médicas alternativas. Funcionan muy bien, incluso en casos delicados. Por desgracia, cuando nuestra madre pidió a los médicos que la trataran con todas las terapias posibles, excepto con la sangre, los médicos no administraron rápidamente medicamentos".

Cruce de acusaciones en público

Los familiares publicaron la carta después de que el médico que atendió a la mujer se dirigiera, también en público, a las redes sociales para expresar su disconformidad e irritación con el caso: "hoy me siento triste y enfadado al mismo tiempo. Una paciente ha muerto porque ha rechazado una transfusión. Era Testigo de Jehová. La hubiera podido salvar, pero se ha negado y está muerta", ha escrito el médico a Facebook. Y ha continuado: "¿Cómo todavía hoy una religión puede permitir el suicidio"?.