El Levante UD ha sido condenado a indemnizar con 3.000 euros a una niña de 13 años del equipo femenino infantil que fue fotografiada desnuda por dos compañeras en el vestuario. La Audiencia Provincial de Valencia ha ratificado la sentencia después de rechazar los recursos de apelación interpuestos por la formación granota y los abogados de las menores implicadas, cuyos padres deberán colaborar solidariamente en el pago de la cantidad interpuesta.

Los hechos tuvieron lugar el 23 de abril de 2016 tras la disputa de un encuentro en la localidad de Picassent. Según la demanda, la víctima fue fotografiada por dos miembros del mismo equipo mientras se estaba duchando en el vestuario y la imagen fue compartida posteriormente en las redes sociales por las acusadas. Los padres de la afectada presentaron una demanda contra los progenitores de las otras dos jugadoras y el club por vulneración del derecho al honor y la propia imagen en la que reclamaban el pago de 7.000 euros por daños morales.

Selfie y sanción

En el juicio, el Levante UD alegó que los hechos sucedieron en el polideportivo de Picassent, en unas instalaciones que no le son propias, que el entrenador no está presente en el vestuario y que la difusión de la fotografía se produjo al margen del hecho deportivo. Además, insistió en que las jugadoras que tomaron la foto fueron sancionadas y que, según el reglamento de régimen interno, los teléfonos móviles deben permanecer apagados desde la entrada al vestuario hasta la salida.

Los abogados de la defensa alegaron que las menores no fotografiaron a su compañera desnuda, sino que las autoras se tomaron un selfie "con la mala fortuna" de que apareció al fondo de la imagen la otra jugadora entrando a las duchas, y que la demandante presentaba síntomas psicológicos desde hacía aproximadamente un mes.

Objetivo

En la sentencia de primera instancia, la jueza dejó claro que "no se trató de un selfie", sino que "se observa con meridiana claridad que el objetivo y el centro de la foto es la menor, que quienes toman la imagen se sitúan en un margen, hasta el punto de que media cara de una de ellas queda prácticamente fuera de la foto". También subrayaba el hecho de que "una de las menores señala claramente hacia su objetivo, de modo que la imagen dista mucho de ser una fotografía de vestuario, de las que habitualmente se toman para celebrar una victoria".

En consecuencia, los padres de las jugadoras que tomaron la foto, de forma solidaria y conjunta con el club, deberán hacer frente a una indemnización de 3.000 euros, más los intereses legales, además de las costas procesales de la demandante.