La lejía es un producto de uso habitual y extendido por muchos países para limpiar y desinfectar los hogares. Sin embargo, los investigadores han descubierto ahora que sus vapores, en combinación con la luz y un compuesto cítrico que se encuentran en muchos productos domésticos, pueden formar partículas en el aire que pueden ser dañinas cuando son inhaladas por mascotas o personas, según publican en 'Environmental Science & Technology', la revista de la Sociedad Americana de Química.

Advierten sobre posibles problemas respiratorios y otros efectos adversos para la salud

Los productos de limpieza con lejía emiten compuestos que contienen cloro, como el ácido hipocloroso (HOCl) y el gas de cloro, que pueden acumularse a niveles relativamente altos en ambientes interiores con poca ventilación. Estos gases pueden reaccionar con otros productos químicos que se encuentran comúnmente en los hogares, como el limoneno, un compuesto con aroma a naranja o limón agregado a muchos productos de cuidado personal, limpiadores y ambientadores.

Además, la iluminación interior o la luz del sol a través de las ventanas pueden producir reacciones entre los compuestos para formar partículas de aire llamadas aerosoles orgánicos secundarios, que se han relacionado con problemas respiratorios y otros efectos adversos para la salud.

Aunque la composición y los posibles efectos sobre la salud de estas partículas deben estudiarse más a fondo, los investigadores alertan de que podrían suponer un riesgo para las personas que realizan trabajos de limpieza.

José Luis Gallego, naturalista, periodista ambiental y escriptor, advierte desde hace tiempo del peligro de la lejía y recuerda que en Dinamarca está prohibido su uso.