La pesadilla de los vecinos del bloque de la calle de Lluís el Piadós del barrio de la Ribera, en Ciutat Vella de Barcelona, empezó el pasado martes, 30 de abril, cuando un grupo de jóvenes, una decena, ocuparon el entresuelo de la finca. Una vecina lo vio. Los pilló mientras cambiaban el bombín de la puerta; ya estaban en el interior. Desde entonces han tenido que pasar 70 horas para poder despertar de la pesadilla.

Se trataba de un grupo de menores, la mayoría de nacionalidad marroquí y argelina, que viven por las calles de Barcelona y en pisos ocupados y que malviven de robar a los turistas y a los vecinos de la capital de Catalunya.

Han hecho su modus vivendi el robar, amparados por unas leyes que les permite entrar y salir sin demasiados problemas de las comisarías de los Mossos y de la Guardia Urbana de la ciudad.

No es la primera vez

El aviso no tardó en correr entre los vecinos del bloque que rápidamente se movilizaron para evitarlo. Ya sabían perfectamente qué era tener un piso ocupado por este grupo de personas. Algunos son menores de edad, extranjeros sin acompañamiento ni tutela, y otros son exmenores tutelados por el Gobierno, los conocidos en argot policial como MENA.

Un vecino, Frederico, explica a ElCaso.com, que hace menos de cinco meses ya tuvieron un bloque de su piso, justo un número al lado del bloque ocupado ahora, con estos "nuevos vecinos". "Robaban por la calle y aprovechaban el piso para esconderse", explica.

Un día un turista lloraba bajo el balcón. "Les pedía el pasaporte, que se quedaran con el dinero, pero que le devolvieran el pasaporte para poder volver a su país," asegura.

Plantar cara a los ocupas

Los vecinos del bloque intentaron echarlos y evitar la ocupación pero no pudieron. Los jóvenes, muy violentos y con muchos antecedentes policiales, tal como han confirmado fuentes policiales a este medio, respondieron con violencia y agredieron a los vecinos.

En las imágenes se ve como en la escalera los jóvenes atacan con cinturones a los vecinos que les intentan echar.

Un perro para atemorizar a los vecinos

Una de las vecinas de la finca explica cómo han vivido estos días con los ocupas en su escalera.

Asegura que los Mossos "no han hecho nada de nada", que ellos han puesto todas las denuncias que les han pedido y que una vecina sufrió un ataque de ansiedad por los ataques de los ocupas. Incluso los ocupas soltaron un perro para atemorizar a los vecinos. Ella y dos mujeres más estaban en el rellano de la escalera y se pudieron esconder.

Un piso de 700.000 euros

El piso que los ladrones ocupas hicieron suyo en el centro de Barcelona es de un particular que lo había reformado hacía poco tiempo y que lo tenía a la venta por unos 700.000 euros. El piso tiene 170 metros cuadrados y está casi nuevo.

Primero los Mossos, después Desokupa

El propietario, viendo que no podía echar a los ocupas, presentó una denuncia a los Mossos d'Esquadra. La policía catalana no pudo constatar que se hubiera tratado de una ocupación hecha hacía menos de 48 horas y no pudieron desalojar a los ocupas-ladrones.

Había que tramitar la denuncia y que el juez que asumiera el caso dictara una orden de desalojo.

En estos casos las ocupaciones se alargan. El tiempo de reacción de los juzgados es lento y en pocas ocasiones hay medidas cautelares a favor de los propietarios.

Sin orden judicial

El propietario ha optado por la vía extrajudicial. Ha contratado los servicios de Desokupa, una empresa privada que ejecuta desalojos sin órdenes judiciales a la línea del ordenamiento jurídico.

La empresa que dirige Daniel Esteve ha recibido la autorización de la propiedad de instalar un puesto de control de acceso en la finca. De esta manera, se evita que entren más personas en el piso. Y si salen, no les dejan volver a entrar.

Negociación para salir

La empresa Desokupa se ha personado en el bloque de pisos y ha hablado con los jóvenes. "Uno de ellos lo tengo fichado, ya lo echamos de un bloque de pisos en Poble Sec, es muy violento y peligroso", recordaba el mismo Esteve a los medios.

Les han ofrecido un pacto: "os firmamos un papel que no os denunciaremos si salís y os marcháis del piso", les ha dicho desde detrás la puerta. En un primer momento no han hecho caso pero antes de la una del mediodía, uno por uno, los siete jóvenes que quedaban en el piso se han marchado.

"Tenían que salir sí o sí, ahora o de aquí cinco días. Hubiera sido una guerra de desgaste", asegura Esteve. "Nosotros cumplimos la ley, no entramos en el piso hasta que está vacío. Cuando salen ya no los dejamos volver a entrar", explica, justificando sus métodos. Son cada vez más contratados pero igualmente criticados por grupos de extrema izquierda.

Final de la pesadilla

Al cabo de 70 horas de haber entrado, el conflicto se ha resuelto. El propietario ha podido recuperar el piso y los vecinos ha recuperado la tranquilidad.

Los ladrones ocupas no han desaparecido y a buen seguro que encontrarán algún otro lugar donde instalar su campo base para seguir haciendo el agosto con los turistas de Barcelona.

Si el piso que ocupan es de particulares que contratan los servicios de empresas como Desokupa se puede acabar más deprisa; el problema es si los propietarios son bancos o grandes empresas, que la ocupación se eterniza y quien lo acaba pagando son los otros vecinos de la finca.

Seis detenidos por robos

La ocupación del piso se llevó a cabo por parte de un grupo más numeroso que el que había esta mañana del viernes.

Esta madrugada los Mossos d'Esquadra han detenido un mínimo de cinco jóvenes, todos de nacionalidad marroquí, por robos en el centro de la ciudad y que fuentes policiales han explicado que creen que formaban parte del grupo que se había instalado en este piso del barrio de la Ribera.