Una joven estudiante británica de 20 años se ha quedado ciega después de nadar con las lentillas puestas y ser golpeada por una ola durante sus vacaciones en Malta.

Miyako Aiko-Murray, de Londres, fue a nadar usando sus lentes de contacto cuando una gran ola golpeó y le entró agua en el ojo derecho. Más tarde se puso muy irritado y rojo. Después de regresar a casa, fue a la boda de una amiga y notó que su ojo estaba "constantemente llorando", también se volvió sensible a la luz y tenía migrañas dolorosas.

"Sentí un dolor agudo como si tuviese un trozo de metal en mi ojo"

 

"A los tres días de comenzar mi nuevo trabajo, sentí un dolor agudo como si tuviese un trozo de metal en mi ojo", explica. Después de ir al médico, me dijeron que tenía queratitis por Ancanthamoeba (AK), una infección rara que daña la parte frontal del ojo. Ocurre cuando las bacterias infectan la cubierta externa transparente del ojo llamada córnea y es común en personas que usan lentes de contacto, informa Mirror.

Miyako se vio obligada a cogerse dos semanas de baja por enfermedad y a ponerse gotas en los ojos cada hora. "Fue devastador y abrumador para mí. He perdido mi trabajo debido a esto", lamenta. 

Luego, Miyako contrajo una infección bacteriana secundaria que le causó una cicatrización corneal. "Me desperté una noche sin ver. Los médicos me dijeron que no podría recuperar mi visión", agrega. "Estoy desconsolado. Nunca me sentí tan deprimido en mi vida", expresa.

Miyako necesita trasplantes de córnea y deberá someterse a un año de tratamientos dolorosos hasta que reciba un donante de ojo. Su amiga Pearl Murray ha creado una página de recaudación de fondos para ayudarla en "este momento difícil".