Un hombre ha sido condenado por violar y maltratar a su hija desde que ella tenía cinco años hasta los once. El agresor también la amenazó de muerte, la pegó con correas y palos y le cortó el pelo como castigo.

Tocamientos en la cama

El hombre se separó de su pareja y madre de la niña el año 2010. La hija, que en aquel momento tenía 5 años, pasaba algunas tardes con su padre y algunos fines de semana en la casa que él tenía en Sevilla.

Fue durante estas estancias que el hombre, aprovechando que estaban solos y que la niña dormía a la misma cama que él, empezó a hacerle "tocamientos en la zona genital, en el pecho y los glúteos, por encima y bajo la ropa", según informa Nius Diario.

Con el tiempo, el hombre empezó una relación con otra mujer y se fueron a vivir juntos a una finca en Córdoba, donde él había conseguido un trabajo como guardia de seguridad.

No obstante, las agresiones no pararon: durante los meses de verano que la niña pasaba con él, el hombre continuaba con los tocamientos.

Según la sentencia, "él paraba cuando la hija se lo pedía", pero la amenazaba de muerte si pensaba en decirle nada a su madre.

Golpeada y violeta

El episodio más extremo que recoge la sentencia es el que tuvo lugar cuando la niña tenía 9 años. Un día llevó su hija a la piscina del municipio, donde conocieron a una mujer que los invitó a su domicilio.

La niña no quería ir y el padre la golpeó con una correa y la insultó", se lee en la sentencia. Aquella misma noche, la niña descubrió al hombre y la mujer manteniendo relaciones sexuales y pidió marcharse a casa.

Durante el camino de vuelta, el padre "la golpeó con un palo que cogió del suelo, y cuando llegaron a su domicilio, la llevó al dormitorio". Allí la violó y "al ver llorar a su hija, le pegó con el cinturón y le cortó el pelo".

15 años de prisión y 35.000 euros

Ahora, la Audiencia Provincial de Sevilla lo ha condenado a quince años de cárcel por un delito continuado de agresión sexual. Además, el hombre no podrá acercarse a menos de 300 metros de su hija durante dieciocho años y le tendrá que pagar una indemnización de 35.000 euros.

El agresor tampoco podrá optar a ninguna profesión que comporte el contacto regular y directo con menores durante dieciocho años, no podrá tener la patria potestad de la hija durante cuatro años y estará en libertad vigilada durante cinco años.