La presión vecinal ha conseguido echar a una familia de okupas de la casa de Francisco, el padre que vivía con su hijo con discapacidad en el coche, en Bonavista (Tarragona).

Padre e hijo han vivido dos años en su coche hasta hoy, cuando los ocupantes han abandonado la casa. La han dejado destrozada.

Los ocupantes han dejado la casa destrozada

 

La ayuda de vecinos, amigos y de los servicios sociales ha sido vital, pues les daban comida, y el sábado decidieron empezar una concentración delante del domicilio que ha generado la suficiente presión para que los okupas hayan decidido irse.

Los manifestantes les han cortado la luz, les han tirado huevos y han intentado entrar en el piso. La tensión ha sido tal que los Mossos d’Esquadra han tenido que intervenir. Finalmente, los okupas han decidido hacer las maletas.