Los partidos de fútbol pueden llegar a tener mucha tensión, y muchas veces quien acaba recibiendo es el árbitro. Es menos habitual, sin embargo, que eso pase en un partido de alevines: es decir, de niños de hasta 11 años.

Abel Bayard, un joven árbitro de 20 años, fue brutalmente agredido este sábado en un partido infantil entre dos equipos infantiles de El Puerto de Santa María, a Cádiz. El partido, entre el CD El Juncal Atlético y el Colegio Guadalete, acabó con victoria visitante por 4 a 7, pero el resultado era el de menos.

Según ha explicado el mismo árbitro en Instagram, está acostumbrado a los insultos desde la grada, pero esta vez un padre se pasó de la raya. Desde el primer minuto, dice, un padre estuvo increpando al árbitro y profiriéndole amenazas, y él hizo caso omiso.

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El árbitro, Abel Bayard, asegura estar acostumbrado a insultos y vejaciones / Instagram

El niño, expulsado por insultos

Al acabar el partido, sin embargo, el niño se acercó al árbitro y le dijo que era "uno vendido y un gilipollas", y el chico, como es lógico, lo expulsó. El niño se marchó llorando. Después fue a saludar, como hace siempre, a los delegados de los equipos.

Al acercarse al banquillo del equipo del niño, el padre saltó la valla y, mientras se acercaba, lo amenazó y le dijo que todo era culpa suya. El árbitro, una vez más, pasó del padre, pero este insistió y se le tiró encima. El padre del árbitro intentó defender a su hijo, y, entonces, el agresor lo atacó, pegándolo en el cuello y dejándole varios azules y marcas.

Un mal ejemplo

Ahora, el árbitro ha denunciado al padre, y destaca que le parece vergonzoso agredir a una persona delante de unos niños pequeños que, como es el caso, cogen el ejemplo de su padre. El juicio, por cierto, se celebrará este mismo martes.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Sea como sea, el joven árbitro, que hace 21 años esta semana, asegura que el fin de semana que viene saldrá al campo con más ganas que nunca para hacer lo que más le gusta: hacer de árbitro.