La madrugada del 18 de enero Fernando Báez, un chico de 19 años, fue víctima de una salvaje paliza a manos de once jugadores de rugby a las puertas de una discoteca. La brutalidad y la violencia fueron tales que el joven acabó muriendo.

Los hechos pasaron en una discoteca de la localidad de Vila Gesell, en Argentina. Un testigo grabó la paliza, y las imágenes muestran cómo Fernando no se pudo defender en ningún momento de sus atacantes. Ahora ha salido a la luz la última foto que se hizo en vida.

Con sus amigos antes de entrar en la discoteca

La última imagen de Fernando fue con su grupo de amigos, la misma noche de su asesinato, antes de entrar en la discoteca donde pasó todo. Con el comentario "Así siempre", uno de los amigos publicó la foto en las redes sociales.

Última foto de Fernando

La última foto de Fernando con sus amigos, horas antes del ataque / Twitter

Fernando aparece risueño, con una camisa negra y rodeado de las personas que quería. Nadie se esperaba que, unas horas después, once jugadores de un equipo de rugby empezarían con el joven una pelea que acabaría con su vida.

Una discusión que fue a más

Según parece, Fernando y los jugadores de rugby habían tenido una discusión dentro de la discoteca y cuando salieron a la calle se empezaron a pelear. El personal de seguridad expulsó a los once deportistas del local y, una vez fuera, dieron una salvaje paliza a la víctima, dándole puñetazos y puntadas.

El joven Fernando quedó inconsciente en el suelo, pero los agresores lo siguieron pegando con extrema violencia. Cuando se acabó la pelea, huyeron.

Su último mensaje: "Mami, te quiero"

La madre de Fernando ha explicado que el último mensaje que recibió de su hijo fue "mami, te quiero". Sus padres piden que se haga justicia, y lo describen como "un chico lleno de vida, de sueños y con una novia que lo era todo para él." La muerte de este estudiante de derecho de tanto solos 19 años ha conmocionado al país entero.

En la cárcel

Con respecto a los acusados, de los once jugadores diez han sido detenidos por el brutal asesinato y están en la cárcel desde el 29 de enero. Ahora la acusación pedirá que se realicen una serie de pruebas, entre ellas psicológicas y psiquiátricas, para poder acusarlos de un delito de homicidio con agravante de placer.