El cadáver de José Antonio Delgado aparecía en una zona de cultivo a medio camino entre los municipios de Luceni y Boquineñi (Zaragoza). Un agricultor lo encontró medio enterrado y avisó a las autoridades, que pese al mal estado del cuerpo confirmaron que se trataba del informático de Getxo (Bizkaia) desaparecido desde el pasado 6 de septiembre.

El hallazgo tenía lugar a escasos cinco kilómetros del polígono de la localidad de Pedrola en el que fue golpeado por sus captores hasta perder el conocimiento. En este pequeño pueblo todavía no consiguen salir de su asombro. El hombre y la mujer detenidos por el asesinato de José residían en la zona y no levantaron ningún tipo de sospecha entre sus vecinos.

Rutina

"Hemos tenido a dos asesinos viviendo entre nosotros", señala sorprendido un ciudadano de Pedrola en declaraciones a el Heraldo. Tras conocer la noticia del hallazgo del cadáver y del arresto de dos personas, muchos curiosos se han acercado al polígono La Ermita, situado a unos dos kilómetros del casco urbano.

El propietario de uno de los negocios de la zona conocía de vista al hombre detenido, un ciudadano de nacionalidad marroquí. "La verdad es que no hablamos mucho. Solo sabíamos que se dedicaba a lavar y limpiar coches", asegura, según recoge el mismo medio.

El arresto del joven pilló por sorpresa a los vecinos de Pedrola, que durante los días posteriores al crimen le habían visto comprando en el supermercado y haciendo vida normal. La mujer, sin embargo, llevaba varios días sin salir a la calle, quizás temiéndose que la policía pudiera estar siguiendo sus pasos.

No iba errada. Un amplio operativo de la Unidad Especial de Intervención (UEI) de la Guardia Civil entraba este miércoles en la nave industrial y detenía a los sospechosos, que no oponían resistencia alguna. La principal hipótesis que barajan los investigadores es que los arrestados formaran parte de una red criminal dedicada al robo que captaba a sus víctimas a través de una aplicación de citas y utilizando a una mujer como cebo.