Un sacerdote católico de Valencia se ha visto envuelto en un caso de chantaje sexual. La extorsión de un examante con el que el cura había mantenido una relación sentimental durante algo más de un año amenazaba con sacar a la luz sus tendencias homosexuales, que hasta ese momento habían permanecido ocultas incluso para su círculo más cercano. El autor de las coacciones pedía 100.000 euros a cambio de no difundir un vídeo en el que se podía ver al religioso practicándole una felación en la casa parroquial. Tras denunciar los hechos, un acuerdo entre las partes ha evitado que el caso acabe en los tribunales.

Casa parroquial

Los hechos tuvieron lugar la noche del 11 de mayo de 2017. Según el escrito de la fiscalía al que ha tenido acceso el Levante, el sacerdote y su amante se habían citado en la casa parroquial en Valencia para mantener relaciones sexuales. Mientras el religioso le estaba practicando una felación, el joven -un refugiado de confesión musulmana al que había acogido en su domicilio- sacó su teléfono móvil y grabó la escena completa sin pedirle permiso y sin este percatarse. Un mes después, el religioso recibía el vídeo vía WhatsApp junto con un mensaje en el que el chantajista le exigía 100.000 euros.

El amante amenazó con avisar "al Papa" sobre las tendencias sexuales del cura 

 

De no producirse el pago, el joven difundiría la grabación y advertiría de sus inclinaciones sexuales "a todos sus familiares, así como a todos los contactos" que tiene en su página de Facebook e incluso "al Papa", señala el fiscal según recoge el mismo medio. Para mostrarle con iba de farol, su amante le envió a varios familiares del cura un mensaje con el siguiente contenido: "Quieres un vídeo sexual de [...], pregúntale a él, si quiere que te lo envíe". En este punto, el religioso le pidió a un amigo suyo que interviniera para hacer de mediador y pactaron la entrega del dinero en al menos dos pagos.

Acuerdo y perdón

La primera cita estaba concertada para el 15 de junio en un bar de la avenida del Puerto. El amante acudió a la entrega, pero se encontró con agentes de paisano esperándole. El párroco se había decidido a denunciar las amenazas a la policía y el joven se enfrentaba ahora a pena de prisión por los delitos de coacciones y contra la intimidad. Sin embargo, el caso no llegará a la Audiencia Provincial de València. El religioso y su examante llegaron a un acuerdo por el que el chantajista reconoce todos los hechos relatados por la fiscalía y acepta una condena de un año y medio de prisión y una orden de alejamiento de 300 metros.