El suicidio asistido de María José Carrasco, enferma terminal que se quitó la vida el 3 de abril cuando su marido, Ángel Hernández, supuestamente ayudó a su esposa a suicidarse ingiriendo una sustancia, continuará en un juzgado de violencia machista.

La resolución es firme y no se puede recurrir

La Audiencia de Madrid, en un extenso auto de 16 páginas, sostiene que aún faltan pruebas para concluir que no sea un caso de violencia machista.

La sala asegura que en la documentación aportada no se ha incluido ni los instrumentos usados por el investigado, en la supuesta colaboración al suicidio de su esposa, ni dato alguno sobre la fecha en la que se compró la sustancia. Tampoco consta como remitido el "pen-drive" con las imágenes en las que Carrasco manifiesta su deseo de morir y el consentimiento expreso a ingerir una sustancia. La resolución es firme y no se puede recurrir.

El Juzgado de instrucción y la Fiscalía, en cambio, argumentan que en ningún caso la muerte de María José fue un crimen machista, sino un trato por parte de su marido de "cooperación y auxilio a un deseo expreso, manifiesto y patente" de su mujer.