Ferdinando Orlando y Lorenzo Costanzo, dos universitarios londinenses de 25 y 26 años respectivamente, se chocan las manos y ríen en señal de éxito delante de unas cámaras de seguridad. Las imágenes les capturan después de haber violado a una chica que iba muy bebida en una discoteca.

La víctima había bebido mucho alcohol

Los hechos pasaron en febrero del 2017 en Londres, en una sala de mantenimiento de la discoteca Toy Room Club cerca de la famosa calle de Oxford. Los chicos conocieron a la víctima, de 25 años, en la pista de baile y, seis minutos después, la violaron.

Los acusados aseguran que la joven consintió las relaciones. La acusación del caso mantiene que la chica estaba al punto de la inconsciencia e iba demasiado bebida para ser capaz de aceptar.

La tenían cogida entre los dos

Las cámaras de seguridad de la discoteca muestran cómo Orlando condujo a la mujer, claramente afectada por el alcohol, hacia una sala de mantenimiento de la discoteca. En el juicio la víctima ha dicho que los chicos la estaban cogiendo porque no podía caminar sola: "estaba entre los dos, y era muy difícil alejarme".

La fiscal del caso, Allison Hunter, afirma que "en las imágenes se les puede ver pasándose a la víctima de uno al otro, besándola por turnos." Después procedieron a violarla.

Se los podía ver abrazados, chocando las manos e imitando gestos sexuales mientras reían

"Salieron de la sala y se les podía ver en las cámaras abrazándose, chocando las manos y mirando lo que parecen imágenes o vídeos en un teléfono móvil. También simulaban gestos de relaciones sexuales y orales, riendo y felicitándose", continúa Hunter.

Por su parte, una pareja francesa encontró a la víctima fuera del local y la llevó al hospital por una herida entre sus piernas. Allí dijo a la policía que iba muy bebida y no recordaba muchas cosas. Asimismo, después de denunciar la violación la víctima reconoció a las autoridades que tenía "antecedentes" de besar a desconocidos cuando iba borracha. 

La defensa culpa a la víctima

La defensa de Orlando ha dicho en el juicio que las cámaras de seguridad muestran cómo la víctima estaba "receptiva y entusiasta" y que estaba "gimiendo" de placer. Y, más allá de eso, ha añadido: "parece que está sonriendo. Les dejó la impresión que se lo pasara bien".

A estas alturas todavía continúa el juicio, a la espera de un veredicto para los dos acusados.